Por Cecilia Taburet
¿Tendemos a idealizar las vacaciones? ¿Nos pusimos a pensar porque esperamos a descansar solo durante las vacaciones? Es un cliché pensar que voy a disfrutar solamente al momento de las vacaciones.
Con frecuencia escucho en el consultorio pacientes que refieren que tienen que “aguantar” hasta las vacaciones, más allá de que puedan viajar o salir de paseo, manifiestan que solo durante ese (des)esperando tiempo van a lograr desconectar y disfrutar. Lo cierto es que cuidar la salud mental será sustancial para no llegar al receso con síntomas corporales y emocionales,tales como fatiga, cansancio crónico , sensación de “cabeza quemada” y hartazgo de la rutina. Colocar altas expectativas en torno al descanso pautado y limitado puede conllevar riesgos y generar una brecha entre la realidad y lo idealizado.
A su vez en ocasiones todos los asuntos internos y pendientes que suelen evitarse por las ocupaciones pueden aflorar durante la pausa que brindan dicho paréntesis. Sumado que si se emprende un viaje en familia se pasará tiempo completo con los hij@s y pareja que suele ser estresante. Un modo saludable podrá ser no esperar a las vacaciones para registrar el cansancio físico y psíquico y poner límites saludables, de modo frecuente escuchamos frases tales como “el tiempo vale oro, no hay que malgastarlo” en contra punto con este paradigma posmoderno de la productividad, se podría comenzar a transitar la vida cotidiana, lo laboral y lo familiar, estableciendo jerarquías, pautando tiempos y límites para evitar la saturación, que lejos de generar eficiencia y rendimiento pueden dar como resultado pérdida de interés, de incentivo y aplanamiento del deseo. Un ejercicio diario será durante la jornada laboral hacer pausas, darse tiempo para localizar molestias, generar espacios individuales más allá de las obligaciones, pasar tiempo a solas, alejados del “ruido externo” y del mundo digital para intentar conectar con el deseo; de este modo se reformula el concepto de descanso meramente en vacaciones y durante el año se producen excesos y se naturaliza el cansancio para dar lugar a un estilo de vida, pleno de pausas, recreos y tiempo libre para desconectar del “Deber ser” y aprender a transitar el auto cuidado en el día a día.
¿Estás aturdido? ¿Estás perdiendo el placer por las pequeñas cosas de la vida? Es tiempo de un parate, de respetar tus necesidades de silencio y propiciar cada día tiempos de tranquilidad y recarga de energía. Los pensamientos nocivos,las preocupaciones y el desazón en muchos momentos son propios a las subjetividades y será un engaño pensar que por contar con vacaciones desaparecerán. Cómo modo de (auto) cuidados sostenidos en el tiempo propongo que no aguardes y mucho menos romantices las vacaciones. Una posibilidad favorable podrá ser llevar a cabo en la medida de lo posible pequeños intervalos, para dar lugar a un tiempo distinto, en diferentes momentos, sin esperar las vacaciones.
