Rusia anunció este lunes que levanta el.cese del despliegue de misiles de corto y medio alcance que se impuso en 2019 tras el abandono del tratado internacional INF de eliminación de esa clase de armamento, con capacidad nuclear. «El Ministerio de Exteriores constata la desaparición de las condiciones para mantener esa moratoria unilateral sobre el despliegue de ese armamento y está autorizado a declarar que la Federación Rusa no se considera más ligada a las limitaciones que se impuso en el pasado», señala el comunicado de Exteriores. Asimismo, el.Kremlin advirtió que «en una guerra nuclear no hay vencedores».
El comunicado denuncia el uso en maniobras militares con fines «antirrusos» de misiles de alcance medio Typhon en Filipinas o de los sistemas Hymars en Australia, así como el despliegue de «armas estadounidenses de los tipos especificados en cantidades significativas en numerosos países del mundo, incluyendo la reposición de los arsenales de aliados y socios de Estados Unidos, como Ucrania, que utiliza estos sistemas en operaciones de combate contra la Federación Rusa».
El presidente ruso Vladimir Putin anunció que Rusia inició la producción de sus nuevos misiles hipersónicos Oreshnik y reafirmó sus planes de desplegarlos en su aliada Bielorrusia a finales de este año.
Junto al mandatario bielorruso Alexander Lukashenko en la isla de Valaam, cerca de San Petersburgo, Putin afirmó que el ejército ya seleccionó los lugares de despliegue en el país vecino para el misil balístico de alcance intermedio.
Rusia usó por primera vez el Oreshnik contra Ucrania en noviembre, cuando disparó esta arma experimental contra una fábrica en Dnipro que fabricaba misiles cuando Ucrania formaba parte de la Unión Soviética.
Putin ha elogiado las capacidades del Oreshnik, al afirmar que sus múltiples ojivas, que se lanzan a un objetivo a velocidades de hasta Mach 10, no pueden ser interceptadas y son tan potentes que el uso de varias en un solo ataque convencional podría ser tan devastador como un ataque nuclear.