Paros, días de calor y temperaturas agobiantes, falta de agua, paritarias… todo parecía en contra para el inicio de las clases.
“Llamé a la maestra y le dije que mis hijos empezarán las clases una semana más tarde porque no llego a comprar los útiles para mis 5 chicos” nos comentaba una mamá preocupada e inquieta. Un factor más que afecta a la escolaridad de los chicos.
No empezar las clases por falta de útiles no es algo nuevo, se repite año a año y hasta se toma con naturalidad. Para FONBEC es una alarma y un despertador que nos llama a la acción. Nos pusimos en modo campaña para llegar a tiempo y movilizar corazones solidarios. Armar mochilas no solo para los becarios, sino también para hermanitos, vecinos y estudiantes de distintas comunidades y generar un mayor impacto en el trabajo: es decir ayudar a que los chicos empiecen las clases.
Iniciamos la campaña con imaginación y la creatividad se activó para conseguir útiles nuevos o usados, zapatillas, buzos y jogging… para que cada niño tenga la ilusión de volver al aula con lo necesario. En esta activación, fueron fundamentales las redes sociales, flyers coloridos, estados de WhatsApp que duplican, triplican el alcance. Todo sirve y suma a una acción común. Y en esa movida, empezamos a conocer historias personales y necesidades de tantos chicos. Y corazones generosos.
Meli es madrina desde hace tiempo. Tiene un emprendimiento solidario de costura y para el 2023, los chicos de la Isla El Espinillo y HOPROME, Rosario, fueron los destinatarios directos de horas de trabajo entre telas, agujas e hilos. Meli y un grupo de conocidas, de distintas partes del país, cosieron cerca de 30 mochilas personalizadas. ¿Por qué personalizadas?: mochilas y cartucheras confeccionadas con los colores, equipo de futbol, personajes preferidos de cada uno de los chicos. Una dedicación increíble, un amor tangible hacia alguien desconocido. Solemos repetir: “No es una donación más, es un niño en la escuela”.
Marcelo, también padrino, movilizó a amigos y conocidos y les pidió dinero. Se hizo el tiempo para recorrer mayoristas, buscar buenos precios y armó junto con Marita, su esposa, cerca de 50 mochilas. Alma recibió una y escribió: “Hola, soy Alma. Le agradezco mucho por la mochila con útiles que me regalaron. Realmente la necesitaba.” Tiempo, esfuerzo, generosidad, empatía, movilización, capacidad de ponerse en el lugar del otros.
Pero en nuestro relato de esta campaña, te intercalo esto que oímos de modo directo de una mamá: “no llegaba a comprar la mochila para mi hija, solo se la compré a Juan, así que cuando Juan llega de la escuela al mediodía, le da la mochi a Mica y sale ella para la escuela. Ahora, gracias a uds, Mica ya tiene mochila y no es necesario hacer el pase”. Sandra, la mamá protagonista de esta historia terminó diciendo: “la mochila de Juan ya tenia 3 años y no daba más”.
Tenemos más aliados que sumaron útiles, el Colegio médico de la Provincia de Santa Fe, 2° circunscripción nos donó muchas mochilas completas y Creando Puentes de AMR nos entregó útiles escolares. Sumamos también la colaboración de muchos donantes particulares: una persona que llama y te dice: “hoy te acerco hojas” o “avísame cuando te puedo dejar mochilas de jardín…”. Ni hablar de las personas que pusieron movilidad para recoger donativos y entregar las mochilas en los distintos barrios de la ciudad. Hasta la historia de Ana, que después de ver un estado de Whatsapp juntó a las personas de su consorcio y en equipo también armaron mochilas.
Duele pensar que un niño deja de ir a la escuela por no tener lo necesario, duele y ocurre. Estos son despertadores pada redoblar esfuerzos y sinergia y no negar a nuestros niños ese espacio de aprendizaje, educación, inclusión y promoción. Unirse en comunidad y trabajar juntos.
Por Inés Risso- Presidenta de Fonbec Rosario




