La inclusión social se define como un proceso que asegura a todas las personas oportunidades y recursos necesarios para participar con equidad, es decir proporcionando a cada uno lo que necesita de acuerdo a sus características y necesidades individuales, en lo referido al aspecto social, cultural, educativo y económico sintiéndose parte del proyecto de vida.
Hoy podemos vivenciar que la inclusión educativa es un compromiso pendiente, que se construye permanentemente con el esfuerzo de las familias y docentes. Es lamentable que aún persista el modelo de segregación utilizando el cupo limitado para el ingreso a una institución, la inversión para la puesta en marcha de planes para más accesibilidad en cada espacio escolar no se cumple, carencia de un proyecto institucional que sustente la inclusión por falta de presupuesto y la insuficiente articulación de la escuela común con la especial en la práctica de la clase.
Conocer y poner en práctica las leyes que avalan el proceso de inclusión educativa es realmente romper con las barreras mencionadas y direccionar la escuela hacia una sinergia positiva en la cual todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de su origen o condición particular, puedan gozar plenamente de sus derechos, desarrollar sus potencialidades como individuos y aprovechar al máximo las oportunidades para vivir en auténtica convivencia.
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación
