Opinión de Marisa Plano

Humanidad: lo que nos sostiene cuando todo cambia


Por Marisa Plano*

Vivimos tiempos de transformaciones aceleradas. Las estructuras se modifican , las certezas se replantean y lo que parecía estable hoy se redefine. Todo se mueve, y esa velocidad a veces desorienta.

En medio de ese escenario dinámico surge una pregunta esencial: Qué permanece cuando lo externo se altera?

La tecnología avanza, los contextos sociales evolucionan y los discursos se multiplican. Sin embargo, hay algo que no debería diluirse, la capacidad de reconocer al otro como persona. No como adversario , no como número, sino como alguien con dignidad.

Cuando el entorno se vuelve incierto, es fácil endurecer la mirada. La repetición de tensiones puede insensibilizar. Casi sin advertirlo, lo urgente desplaza a lo importante.

Pero la humanidad no depende de la estabilidad. No es un privilegio de épocas tranquilas; es una convicción que se sostiene incluso en la inestabilidad. Implica actuar con rectitud, elegir el respeto cuando predomina la confrontación y conservar coherencia en medio del cambio.

Las etapas históricas se suceden, los modelos pasan, las circunstancias mutan. Lo que deja verdadera huella es la calidad ética de nuestras decisiones.

Porque si perdemos la humanidad, ningún progreso alcanza. Y si la preservamos, ningún cambio podrá despojarnos de lo esencial.

*Lic. en Ciencias de la Educación