Por Nathalie Jarast
Hace más de veinte años que escribe. Pero no siempre soñó con ser escritora. Estudió y se recibió de contadora, pero cuando leyó El Árabe, de Edith Hull, decidió dedicarse profesionalmente a la escritura. Su primera novela publicada fue Bodas de Odio en 1999 e inició un largo y fructífero camino. Su bilogía Indias blancas (2005) la posicionó como una de las novelistas más populares no solo de la Argentina sino también de Latinoamérica.Y hoy Florencia Bonelli es la autora argentina más consagrada de novela romántica histórica.
Sus libros se han traducido a varias lenguas y han conseguido la admiración de lectoras en todo el mundo, con las que mantiene un vínculo estrecho y personal a través de las redes y en sus presentaciones y firmas de ejemplares. Sus primeras novelas indagaban la historia argentina del siglo XIX y los paisajes locales. Pero a partir de su trilogía Caballo de fuego (2011) comenzó a incursionar en conflictos internacionales.
Su última apuesta, La casa Neville. La formidable señorita Manon, se ubica en la City de Londres en el siglo XIX. El nuevo libro de la autora cordobesa más popular y más leída del género romántico es el segundo tomo una nueva saga histórico-romántica. Conversamos con ella sobre su escritura, la relación con sus lectoras, astrología y el lanzamiento de No quieras nada vil, que se agotó en la preventa y ahora se presenta en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
*Hace más de veinte años publicaste tu primera novela, ¿qué le dirías a esa joven escritora que recién arranca?
*»Vas por buen camino, dale que podés». Mi primer libro se publicó en 1999. Estaba sola prácticamente. La novela romántica solo eran algunas autoras que venían de Norteamérica. Había poca traducción, las tapas estaban muy bastardeadas, pero los libros eran muy lindos, escritos por mujeres inteligentes y muy preparadas. Aprendí mucho de ellas. Eran sobre la historia norteamericana, la guerra de secesión. Pero faltaba lo argentino. No se vendía nada, estaba mal visto. Forrábamos las tapas para leerlas en el subte cuando íbamos a trabajar. Así que comencé en ese inhóspito mercado. Y hoy somos miles y nos encanta. Estamos orgullosas de decir que leemos romántica. Mujeres de todas las edades, extracciones sociales y profesiones.
*¿Por qué creés que este género atrapa tanto a las lectoras?
*Porque toca una fibra íntima en las personas. Lo que a mí me dicen permanentemente es que sienten emociones: pasan de la risa a la rabia, al llanto. Es una es una especie de montaña rusa de emociones. Y yo también me subo en una montaña rusa cuando escribo mis novelas. Es una intensidad muy grande. Estamos tocando el nervio mismo del ser humano: lo que siente, teme, ama. Y en eso se identifican. Solo escribo con el alma y creo que eso llega. Es enorme lo que yo siento por mis libros, mis personajes. Yo los llamo a mis hijos y creo que, de algún modo, esa emoción (yo soy muy intensa en mis sentimientos) llega, interpela y cuestiona a la gente. Porque cuando nosotros podemos leer el pensamiento del otro y entender por qué dice y hace lo que dice, entonces uno empieza a ser más compasivo. Somos mejores personas cuando leemos, porque empezamos a entender al otro.
*Escuché que vos admirás a tus heroínas y desearías ser como ellas, ¿es así?
*Les admiro la generosidad de corazón, de espíritu. Me encantaría ser así. Yo trato de crear a mis «hijas» como a mí me gustaría ser: un ser humano sin ego. El ego lo que nos hace trastabillar, ser mezquinos y miserables, el miedo no encajar, a que me critiquen, a no cumplir con los cánones con lo que la sociedad.
*Vos siendo tan reconocida, un éxito de ventas, ¿cómo trabajás el ego? ¿Meditás, hacés terapia?
*Es un escenario maravilloso para esto. No necesitás ir al psicólogo, meditar, nada, solo saber quién sos. Dejar el ego implica la conciencia de ver las cosas como son. Mirarte al espejo y responder con mucha franqueza. Ser best-seller es el mejor gimnasio para tener al ego acorralado. En su justa medida, porque algo de ego es necesario también.
*Recién comentabas que al principio leías esas novelas románticas con la tapa cubierta, pero ahora tus lectoras viven una sexualidad más libre, ¿cómo ves esto?
*Muchas lectoras tienen una vida sexual absolutamente normal, pero quizá con los años, el matrimonio, la vida, mis libros son como que un soplo de aire fresco y una renovación de la vida sexual. Otras me dicen que mis libros las sanaron. Hace unos cuantos años, me escribió la psicóloga de una persona que me decía «Lo que ni mi equipo pudo, ni yo pude, pudieron tus libros. Gracias, gracias». Entonces, hay mucha gente que sufre y no lo dice, no lo sabemos. El libro puede llegar así sutilmente y hace que la que la que las mujeres nos sintamos más libres. Por otro lado, cuando me preguntan por la parte erótica -que es propia del género literario- yo digo: a ningún autor hombre le preguntan por sus escenas sexuales. ¿Por qué a nosotras sí y a ellos no?
*Tus libros ya tienen como una marca registrada de tu escritura, ¿qué pautas no pueden faltar?
*El final feliz y la intensidad de los conflictos. Mis libros no te dan respiro. Esa es la intensidad de la que yo te he hablado. Me gusta, soy así, soy intensa y mis libros tienen un un conflicto al lado del otro. También está la nobleza de los protagonistas, esa cosa de los valores de y para crear personajes tan magníficamente perfectos. Normales, pero con una cierta perfección en sus principios y en su sentimiento. Y para los malos, tengo que crear personajes muy malos. Yo necesito tanto del personaje oscuro malo psicópata, como de los personajes luminosos y maravillosos. Es muy consciente y te das cuenta de esta necesidad de la dualidad, la oscuridad y la luz, te ayuda a ver muchas cosas.
*Las historias conllevan muchos datos históricos, investigación, ¿cómo es ese proceso de escritura y dónde vos ponés como lo tuyo, lo más visceral?
*Visceral es todo, porque yo hago las cosas así. En la misma investigación soy visceral. Investigo muchísimo, dos años y yo misma me freno, porque no es un tratado, es una historia de amor. Cuando me siento a escribir, como escribo con mucho conflicto, estoy tensa tratando de llegar a la parte en donde se resuelve . Yo estoy viviendo con ellos. «Es un Bonelli. Lo vivís, lo leés» no solo es un slogan. Es el resumen de los miles y miles de mensajes que yo recibo y se repite: «lo vivo como si estuviera ahí». Y cuando escribo, estoy completamente abstraída al punto de no escuchar sonidos a mi alrededor.
Todo el tiempo mencionás a tus lectoras y respondés todos sus mensajes vos, ¿cómo es ese vínculo?
Lo que a mí me gusta es que a lo largo de los años ellas fueron entrando en mi mundo y se hacen parte de mí y yo pienso todo el tiempo. Desde el día y horario de la presentación para que puedan estar, hasta conseguirles entradas para la Feria, y me quedo hasta firmar el último libro, porque muchas veces salen de trabajar los sábados y yo estoy ahí esperando por si ellas vienen. Un montón de cosas que no es ni más ni menos que decirles gracias. Como empecé en un mercado que no existía, estoy acá por ellas.
*¿Y cuánto te influyen o inhiben a la hora de escribir?
*Escribo lo que yo quiero, es muy solitaria muy para mí, como un acto muy egoísta. Pero en otros detalles están ellas todo el tiempo. A veces, me río porque digo «cuando lean esto me van a matar». Ahora me escriben más por redes y respondo todo yo. Es muy muy gracioso porque algunos maridos les dicen «no es ella, es la secretaria», pero sí soy yo. Me tomo un tiempo todos los días para hacerlo, porque, insisto, está la gratitud que siento por ellas, es lo mismo lo mínimo que se puede hacer.
Fuente: OHLALÁ (somosohlala.com)
Portada: Florencia Bonelli, la autora argentina de novela romántica histórica más leída – Créditos: Gentileza Planeta
