Cabe mencionar que, a fines de los 90s, María Eva viajó a Nueva York, donde aplicó -con éxito- para una beca en The Collective School of Music. “Quería pasar un tiempo en esa ciudad, absorber cuanta información pudiera de distintos géneros; en especial, aprender más sobre música negra, de raíces africanas. Cuando ya estaba instalada, al año y monedas, fue cuando me llamaron para formar parte de la banda de Joaquín Sabina para la gira de su disco 19 días y 500 noches. De la noche a la mañana, estaba en Madrid, ensayando a full el material para salir a la ruta”. Tras aquel extenso tour con el cantautor jiennense por tierras europeas y americanas, mudada a la capital española, Albistur grabó su primer disco, el intimista Insomne, que contó con la colaboración de músicos de la talla de Fernando Samalea, Jorge Drexler, Antonio García de Diego. Sobre esta obra, diría antaño que calzaba justo “para una tarde de lluvia”.
Al tiempo, llegó Avatar, LP con trazos electrónicos donde conviven pop, bossa nova, tango, y un cierre por todo lo alto: la voz de Leonardo Favio en el track Una intención de Dios, poema del cineasta de culto, que grabó “bien orquestado, con aires de radioteatro”. Al respecto, rememora Albistur: “Como admiradora de su cine y su persona, había leído Pasen y vean, un libro de entrevistas a Favio que terminaba con poesías suyas. Elegí una y le puse música, sin otra intención que mandársela a modo de obsequio, de homenaje. Imaginate mi alegría cuando fui al locutorio, revisé mi mail y me encontré con un correo suyo, donde me respondía encantado, sumamente emocionado. Como yo justo estaba en Argentina presentando mi primer disco, pudimos conocernos, tomar un café. Le pregunté si quería cantarlo. ‘No, chiquita, te lo voy a arruinar’, me dijo, pero sí accedió a recitarlo, como se escucha en la canción”.
Pasado el tiempo, en el 2010, viviendo definitivamente en Buenos Aires, tocó el turno de Más ahora que después, propuesta más rockera, de 10 temas coproducidos por Ezequiel Araujo, que vuelve a asumir el rol compartido en Fénix, 11 años más tarde, con -dicho está- un electropop que pide pista…
En El rayo, tema que inaugura el fresquísimo álbum, hay descarga de alto voltaje amén de una chispa eléctrica que atraviesa a Albistur de pies a cabeza. “Ruge en el viento la voz que volvió, como un lamento que quiere gritar”, entona María Eva en la pieza, que salió un par de meses atrás, como adelanto, con video dirigido por el realizador Luis Ortega. Un trabajo audiovisual de tintes oníricos, estelarizado por una joven bailarina de ballet, irrefrenable en sus giros y giros… “Luis había escuchado el tema y me había dicho que quería hacer el clip; lo que, para mí, fue un honor absoluto. Como por motivos de salud yo no podía filmar, surgió este concepto, cien por ciento suyo, con el que me sentí inmediatamente identificada; la danza siempre ha sido una deuda pendiente”, manifiesta Albistur, y recuerda que ella fue productora del disco de Ortega, Entro igual, de 2012.
Como una Fay Wray que no teme a la colosal criatura y le corresponde el cariño, en King Kong M.E. sueña con ser rescatada por el gorila más famoso del cine. “Soy muy fan de la peli original, la ví millones de veces”, confiesa la cantante y compositora, que invitó a la artista Javiera Irusta a confeccionar el clip de la canción, que devino viaje animado por carretera (con Irusta, por cierto, trabajan elaborando contenido didáctico, para primera infancia y preescolares, como las series Fauna y Estaciones, que se han emitido en sitios como PakaPaka: “Ella se ocupa de los dibujos animados, yo de las canciones”, pormenoriza María).
Federico “Vruma” Ottavianelli fue el encargado de la tercera pieza visual, el clip del tema Fénix, un delicado trabajo “lleno de simbolismos” que juega con colores saturados a partir de grabaciones caseras, donde aparece su pequeño hijo. “Cambio la frecuencia de esta radiación, siento el magnetismo que me lleva a algo mejor”, canta Albistur en este tema atmosférico que arriba -como bien dice la letra- a tierra firme. Respecto a esta canción, ha compartido en redes que “es mi favorito del disco y lo compuse en un momento de mucha debilidad, resistiendo al cuerpo y entrenando a la mente (…) No sabíamos que iba a pasar, pero en la existencia descarnada y agobiante había un sentido. Y hoy gracias al universo, al destino, a esa fuerza inexplicable, puedo hacérselos escuchar”.
“Fue divertido ir lanzando sencillos hasta presentar la obra al completo. A la velocidad a la que se vive hoy en día, está bueno darle a la gente tiempo para ir masticando los temas ‘principales’ antes de que aparezcan los restantes, en conjunto, formando un todo”, expresa a Las12 esta mujer con notables hitos en su carrera. Como productora, bajista y cantante ha trabajado, por citar unos pocos ejemplos, con Charly García (Kill Gil), Intoxicados (El exilio de las especies), el mentado Luis Ortega. También fue cofundadora de ensambles experimentales como Imán, junto a Alejandro Franov, Fernando Kabusacki y Santiago Vázquez. “Nos juntamos hace poco y hablamos de crear y grabar material nuevo, que tenga que ver con el momento artístico de cada uno”, adelanta quien antaño abriese shows para Stevie Wonder, Sade, Elton John…
Este último tiempo, por cierto, también ha ahondado en otra de sus tantas facetas artísticas: las bandas de sonido, convocada por Vera Fogwill para componer el soundtrack de su próxima película, Conversaciones sobre el odio, actualmente en etapa de posproducción, que protagonizan Cecilia Roth y Maricel Álvarez. “Con Vera somos amigas desde chicas, trabamos súper en sintonía. No quiero adelantar mucho, solo diré que son piezas instrumentales a partir de experimentos con sonidos reales”, cuenta María Eva Albistur. Cuyas redes sociales, vale mencionar, se han plagado de pajaritos invencibles estas últimas semanas. Francisco Bochatón, María Ezquiaga, Lorena Mayol, entre los numerosos artistas que han tomado lápiz o fibrón para arrimarle sus dibujos de aves fénix que, pase lo que pase, son tan incombustibles como lo es la música.
Foto portada: © Nora Lezano Fénix, el último disco de la cantautora María Eva Albistur.
Por: Guadalupe Treibel
Fuente: Página 12
