Empieza a tomar fuerza la candidatura a presidenta de Villarruel


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En los últimos días la figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel ha empezado a tomar más protagonismo, no solo en los medios, sino en las redes sociales. No pocos empiezan a asegurar que será candidata a presidenta en el 2027, un hecho que entusiasma no solo a los que votaron a Milei y están desencantados, sino a una masa de gente que no quiere al kirchnerismo nuevamente en el poder.

Villarruel, cuestionada por una izquierda que es poco y nada probable que pueda ir más allá de lo logrado históricamente, cuenta con la ventaja de estar tan alejada del mileísmo (que la apartó por razones no solo personales y políticas, sino hasta ideológicas), como del kirchnerismo.

Las recientes y contudentes declaraciones  reflejan la distancia que ha tomado la vicepresidenta del Gobierno y sus políticas, por ejemplo con respecto a la apertura indiscriminada de las importaciones y defendiendo a la industra nacional. «Si en la Argentina profunda alguien vende más aceitunas o visita un Parque Nacional, yo estoy feliz. Después de todo, de eso se trata esto, de que los argentinos vivamos mejor, tengamos trabajo y podamos vivir con nuestras familias en Argentina. Quiero agradecer a todos los riojanos por chayear conmigo con alegría y hospitalidad. Por sus abrazos, palabras y amor».

Ha permitido en estos días que la cúpula de la Iglesia exponga en el Senado su visión sobre la baja de la imputabilidad, y bien se sabe que en este tema la Iglesia se ha mostrado en contra del gobierno.

Se puede compartir o no su ideología, pero no se le puede negar honestidad, seriedad y patriotismo, virtudes que entusiasman a sectores de otros espacios políticos. Una candidatura de Villarruel vendría a romper la hegemonia del eje mileísmo-kirchnerismo que hoy demuestra poco y nada real a favor de la gente.