Por Marisa Plano*
A veces la vida nos pone frente a situaciones que no entendemos, que nos sacuden, que nos obligan a detenernos y mirar hacia adentro. Momentos en lo que todo parece perder sentido, pero es justamente ahí donde comienza lo más valioso: el aprendizaje de vivir.
Porque vivir no es solo transitar los días,sino aprender a sostenerse en medio de la incertidumbre. Es encontrar paz en medio de la tormenta. Es elegir, aún con el alma cansada,seguir adelante pese a las vicisitudes.
La Paz no siempre es silencio ni ausencia de dolor. Muchas veces es una construcción interna, un acto de valentía. Es perdonar , es soltar, es comprender que no todo depende de nosotros, pero sí nuestra manera de enfrentarlo.
Y en ese camino aparece la resiliencia, esa fuerza invisible que nos habita y que, aunque a veces dudemos, siempre está. Es la que nos levanta después de cada caída , la que transforma heridas en sabiduría y nos enseña que incluso después de los días más oscuros, la luz vuelve a asomar.
LA VIDA VALE . Vale en cada intento, en cada abrazo , en cada gesto sincero. Vale incluso cuando duele, porque en ese dolor también se esconde la posibilidad de renacer.
Por eso, hoy elijo la vida con todo lo que implica: sus luces y sus sombras. Elijo La Paz como decisión firme y la resiliencia como bandera. Porque rendirse nunca es el camino, y aún en medio de las heridas, siempre hay una fuerza capaz de levantarnos y seguir adelante, diciéndole SÍ A LA VIDA.
*Lic. en Ciencias de la Educación
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