De nada vale que las niñas y niños tengan gran cantidad de conocimientos si no saben manejar sus emociones, lo fundamental es contar con recursos relacionados con la inteligencia emocional.
Algunas estrategias para estimular la Inteligencia Emocional son:
*Dejar que alumnas y alumnos expresen sentimientos y emociones. El autoconocimiento y autoconciencia, capacidad de saber que está ocurriendo en mi mente y corazón, son pilares fundamentales en la Inteligencia emocional. Se debe estimular la afectividad a través de la expresión regulada del sentimiento positivo y más aún de las emociones negativas.
* Comprender que la persona con la que se está tratando es valiosa. Escuchar al otro, brindarle un abrazo, dedicarle minutos de nuestro tiempo y comprenderlo, es lo que causa buen impacto.
* Enseñar que no siempre podemos tener lo que se quiere, internalizando que para todo debe llegar el momento justo y esto es lo que nos lleva a transmitir los conceptos de autocontrol y autodominio.
* Enseñar que ante la búsqueda de resolución de un problema, primero hay que reflexionar la situación vivida y luego actuar de forma pacífica.
*La capacidad de automotivarse y de motivar a los demás es enseñar a operar con optimismo y buena autoestima.
*La empatia, es decir poder ponerse en el lugar del otro, es lo que nos lleva a ser mejores personas.
En definitiva, la importancia y protagonismo del docente aquí es saber captar los diferentes mensajes que le trasmiten sus alumnas y alumnos, respondiendo a sus intereses y necesidades, favoreciendo la comunicación con ellos y adecuando las estrategias educativas para tratar de integrarlos a todas y todos al proceso de aprendizaje. La relación entre las niñas y niños con el docente conforman un espacio socio-emocional ideal para la educación afectiva , llevándonos así a un completo aprendizaje que frente al curso y a la vida misma nos conduzca a actuar pensando que es más importante el ser que el saber.
Por Marisa Plano.
Lic. en Ciencias de la Educación

