Por Marisa Plano*
El 21 de marzo no es una fecha más. Es un día en el que el mundo está llamado a mirar con otros ojos, a sentir con mayor profundidad. Por un lado, conmemoramos el Día Mundial del Síndrome de Down. Por otro, celebramos el Día Mundial de la Poesía.
Y quizás no sea casualidad.
Porque hablar del Síndrome de Down es , en el fondo, hablar de humanidad en su estado más puro. Y hablar de poesía es intentar nombrar aquello que el alma siente cuando las palabras no alcanzan.
El lema del 2026 nos invita a construir una sociedad más inclusiva, más justa, más consciente. Pero hoy quiero ir un poco más allá, QUIERO HABLAR DE PAZ.
La Paz que ellos necesitan, que muchas veces les es negada en miradas que excluyen, en silencios que duelen.
Pero también La Paz que ellos enseñan, esa paz sencilla, sin artificios, esa paz que abraza, que ríe, que no compite.
Las personas con síndrome de Down son, muchas veces, poesía viva, poesía en la forma de amar. Poesía en la autenticidad de sus gestos. Poesía en la verdad de su presencia.
Y entonces entendemos que no puede haber inclusión sin paz , ni puede haber paz sin sensibilidad.
Hoy, el mundo necesita aprender de ellos, necesita volver a lo esencial, necesita escribir con acciones, no solo palabras…. Es decir una poesía distinta: una poesía donde cada persona tenga su lugar, su voz , su dignidad.
Porque si la transformación tiene como centro el respeto, las oportunidades reales y el amor genuino, entonces la Paz deja de ser un ideal lejano y empieza a ser un camino posible.
Un camino donde nadie quede afuera. Un camino donde la diferencia no sea obstáculo, sino riqueza. Un camino donde, seamos capaces de ser puente , incluso cuando otros eligen levantar muros, ahí empieza nuestra verdadera humanidad.
*Lic. en Ciencias de la Educación
Fuente foto portada quironsalud.com
