Un enfoque diferente en educación

De aulas cerradas a ecosistemas de aprendizaje


El espacio como tercer educador: una tendencia en crecimiento que redefine la arquitectura escolar y ya tiene ejemplos en Argentina.

En los últimos años, la arquitectura educativa comenzó a correrse de los modelos tradicionales —edificios rígidos, aulas cerradas y circulaciones estandarizadas— para dar lugar a espacios más abiertos, flexibles y sensibles al entorno. En este cambio de paradigma, el enfoque de Reggio Emilia se consolidó como una referencia internacional al proponer que el ambiente físico no es un elemento secundario, sino un actor central en el proceso de aprendizaje.

Dentro de esta mirada, el espacio es concebido como un “tercer educador”: un entorno que influye activamente en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños.

Las escuelas inspiradas en este enfoque comparten una serie de decisiones proyectuales donde el diseño deja de ser solo funcional para convertirse en parte del proceso pedagógico. Entre ellas:

-Luz natural como eje organizador del espacio

-Materiales nobles y sensoriales, que promueven exploración y vínculo con el entorno

-Espacios abiertos y conectados, que favorecen autonomía y circulación libre

-Ambientes flexibles, adaptables a distintas dinámicas de aprendizaje

-Relación interior–exterior, integrando naturaleza y experiencia educativa

En este tipo de arquitectura, el edificio deja de ser un contenedor para convertirse en un sistema vivo, en transformación constante.

Un enfoque que empieza a verse en Argentina

En Argentina, algunos proyectos educativos comenzaron a incorporar estos principios, traduciendo este marco conceptual en decisiones espaciales concretas.

Uno de los casos es Aletehia, fundada en 1986, donde la arquitectura fue pensada desde el inicio como parte del proyecto pedagógico.

El desarrollo estuvo curado por la referente especializada en este enfoque, María Victoria Alfieri, quien trabajó en la articulación entre arquitectura y educación, trasladando estos conceptos a la experiencia cotidiana del espacio.

“El desafío no es solo diseñar un edificio, sino pensar cómo ese espacio habilita vínculos, exploración y aprendizaje”, señala.

Arquitectura, bienestar y aprendizaje

Distintas investigaciones en arquitectura educativa vienen señalando el impacto del entorno físico en variables como la atención, la creatividad y el bienestar general. En este contexto, este tipo de propuestas abren una conversación que empieza a ganar lugar también a nivel local: cómo el diseño de los espacios puede incidir en la forma en que aprenden y habitan la escuela niños y docentes.

«Más que edificios, se trata de diseñar experiencias» concluye Alfieri.

Maria Victoria Alfieri: es referente de la pedagogía Reggio Emilia en la región. Autora y conferencista. Lic en Ciencias de la Educación, Nivel Inicial y Maestría en Educación Superior. Co-fundadora y Directora General del colegio Aletheia. Miembro promotor de la Fundación Loris Malaguzzi / Reggio Children.