Opinión de Marisa Plano

Cuando la empatía incomoda


Por Marisa Plano*

Hay una empatía que consuela y acompaña y hay otra que incomoda. Esa que nos corre del lugar cómodo, que nos obliga a revisar lo que dábamos por natural y a preguntarnos si realmente estamos mirando al otro con honestidad.

La empatía verdadera no es solo emoción, es conciencia. No se queda en palabras lindas ni en gestos simbólicos que tranquilizan, nos invita a escuchar sin defensas , a reconocer desigualdades, a aceptar que no todos partimos del mismo punto y eso, inevitablemente, mueve estructuras.

Incomoda porque nos enfrenta con nuestras propias prácticas : Qué silenciosos sostenemos? Qué privilegios no queremos soltar?

Pero esa incomodidad no es negativa, es necesaria. Porque sólo cuando algo nos interpela lo suficiente, estamos dispuestos a transformarlo. La empatía que incomoda no busca señalar, sino despertar, no pretende culpar, sino construir conciencia.

Tal vez el verdadero desafío no sea sentir empatía, sino sostenerla cuando exige cambios reales, cuando implica compromiso, cuando nos pide hacer lugar en nuestro ser.

Y es ahí , justamente ahí, donde empieza el cambio verdadero, cuando el corazón se anima a actuar y no solo a sentir.

*Lic en Ciencias de la Educación