En un movimiento que ratifica la línea de intransigencia ética que busca proyectar la Casa Rosada, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, solicitó este viernes la renuncia indeclinable de su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi.
La decisión se precipitó tras conocerse la participación del funcionario en una controvertida nómina de préstamos hipotecarios otorgados por el Banco Nación a diversas figuras de la administración pública y el Poder Legislativo, según pudo conocer la Agencia Noticias Argentinas.
La salida de Massaccesi —hijo del exgobernador rionegrino Horacio Massaccesi— no responde a una irregularidad técnica en la concesión del crédito, sino a una colisión directa con la “política de austeridad” y el protocolo de “perfil bajo” que Pettovello ha impuesto en su cartera. El exjefe de Gabinete había gestionado un préstamo por un monto aproximado de 420 millones de pesos, una de las cifras más elevadas dentro del listado de funcionarios beneficiarios.
Según trascendió desde el entorno de la ministra, Pettovello tomó conocimiento de la situación el pasado jueves a través de la difusión de los listados en plataformas digitales. La ausencia de una consulta previa por parte de Massaccesi sobre la conveniencia política de acceder a dicho financiamiento, sumado al hecho de que fue el único crédito del ministerio otorgado posteriormente al ingreso a la función pública, selló su destino.
Con esta renuncia, el Ministerio de Capital Humano enfrenta un nuevo proceso de reconfiguración en su línea jerárquica. La salida de Massaccesi no solo deja una vacante estratégica, sino que subraya la fragilidad de los cargos en una estructura donde la imagen de probidad y el alineamiento absoluto con las directivas de austeridad de la ministra Pettovello son la única garantía de estabilidad.
¿Sucederá lo mismo con los demás funcionarios y legisladores que tomaron estos créditos reñidos con principios éticos?
