En el Mes del Libro, la referente en educación María Victoria Alfieri propone estrategias para transformar la lectura en una experiencia vital para la vida. El desafío de competir contra las pantallas y la importancia de que los niños «construyan» sus propios espacios de lectura.
Abril pone el foco en el libro, pero en la intimidad de los hogares y los colegios, el verdadero desafío surge ante una confesión recurrente: “me da fiaca leer”. Frente al estímulo constante y vertiginoso de las pantallas, el libro en papel parece haber perdido su antiguo magnetismo. Sin embargo, revertir esta tendencia es posible si se activan herramientas que transformen la lectura en una experiencia viva, tanto dentro como fuera del aula.
Para la referente pedagógica Maria Victoria Alfieri, es clave pensar la lectura como territorio vivo. «En muchas escuelas la biblioteca suele pensarse como un lugar silencioso, ordenado por estanterías y horarios. Es necesario ofrecer algo diferente: que la lectura sea compartida y significativa. Por eso la biblioteca no debería ser solo un espacio donde se guardan libros, sino un territorio narrativo donde habitan historias, preguntas y encuentros»
«La tecnología ofrece una recompensa inmediata con el mínimo esfuerzo cognitivo. Leer, en cambio, requiere un tiempo de espera, una construcción de imágenes mentales que no vienen dadas», explica Alfieri. La problemática radica en que se suele presentar la lectura como una tarea solitaria y silenciosa».
Para revertir esta tendencia, Alfieri propone ideas creativas para que los niños dejen de ser receptores pasivos para convertirse en protagonistas.
*La biblioteca gestionada por los chicos: los propios niños y niñas son quienes armen, cataloguen y recomienden los libros. Cuando ellos se involucran en la organización (desde decidir qué historias viajan en una «biblioteca ambulante» hasta clasificar géneros), el libro adquiere un valor de pertenencia, comprenden que una biblioteca no es solamente un lugar físico, sino una red de relaciones entre lectores, historias y descubrimientos.
*La lectura como hecho social: romper el mito del silencio absoluto. Fomentar espacios donde se lea en voz alta, se dialogue sobre lo leído y el libro circule de mano en mano, incluso fuera de las paredes del aula, llegando hasta la comunidad.
*Narrar para compartir historias: una propuesta inspirada en la pedagogía Reggio Emilia, donde en este espacio las historias se cuenten y se escuchen en castellano e inglés (u otro idioma) dando lugar a la narración como experiencia cultural y expresiva a través de las voces de los niños, docentes y familias.
*Leer también es conversar con las familias: formar lectores es una tarea compartida con las familias. Por eso es importante generar espacios de encuentro y reflexión en torno al valor de la lectura, como charlas y conferencias con expertos.
Maria Victoria Alfieri: es referente de la pedagogía Reggio Emilia en la región. Autora y conferencista. Lic en Ciencias de la Educación, Nivel Inicial y Maestría en Educación Superior. Co-fundadora y Directora General del colegio Aletheia. Miembro promotor de la Fundación Loris Malaguzzi / Reggio Children.
@aletheiacolegio
(Como testimonio de esta filosofía pedagógica, María Victoria Alfieri destaca la importancia de documentar estos procesos. Un ejemplo es el libro ‘Travesías que transforman’ (Colección Reggio Children), una obra que refleja la identidad de una comunidad que pone al niño en el centro y que será presentada el próximo 24 de abril en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En dicho marco, también se coordinará una charla para educadores donde se presentará oficialmente la colección de Reggio Children en español, una referencia mundial que busca inspirar nuevas formas de habitar la escuela y la biblioteca).
