Una escuela de calidad nos lleva a trabajar en un aula que ofrezca una educación que atienda a la diversidad.
Diversidad, aulas inclusivas, heterogeneidad son palabras que encontramos en todos los contextos sociales, culturales, económicos y educativos, pero lo trascendental es que el enfoque pedagógico implementado en las aulas heterogéneas contemplen la diversidad como una condición inherente al ser humano y por tanto un valor a respetar.
Tengamos presente que cada persona nace con una carga biológica diferente, es decir uno distinto al otro; entonces….. ¿ Por qué enseñar de igual manera? Hay que ponderar la diferencia de aprendizaje asegurando la igualdad educativa.
El enfoque supone un nuevo modo de mirar a las escuelas, a sus actores y a los procesos de enseñanza y aprendizaje a la luz de valores democráticos; con un cambio de perspectiva para además ofrecer diversidades a los alumnos pensando propuestas alternativas de enseñanza con la utilización de variados recursos y estrategias.
Aquí se presenta el desafío de encontrar un equilibrio entre lo común y lo diverso. Toda persona tiene derecho a obtener una buena educación, y para que eso sea posible es necesario contemplar y atender las diferencias y sus implicancias , sin dejar atrás el contenido crucial a aprender.
Los alumnos se convierten en el centro del proceso educativo cuando reconocemos quiénes son , cómo aprenden , cuáles son sus intereses, sus debilidades y fortalezas, sus entornos culturales y sociales,solo entonces desde la enseñanza podremos ofrecer las mejores opciones para que todos se involucren activamente encontrando sentido a lo que aprendan.
En conclusión podemos afirmar que todos pueden aprender, pero para que esto suceda, todos los estudiantes necesitan tareas desafiantes , potentes y estimulantes que los orienten a desarrollar sus capacidades individuales. El desafío que subyace es construir una escuela sin excluidos, porque en esencia todos somos iguales como sujetos de derechos.
Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación.

