Por Dra. María Fernanda Lasa*
Las vacaciones suelen asociarse a pausa y relajación. Sin embargo, para la piel no siempre significan descanso. El aumento de la exposición solar, los cambios de clima, las alteraciones en el sueño, la alimentación distinta y los traslados frecuentes pueden generar un efecto contrario: piel más sensible, enrojecida, tirante o reactiva.
La piel responde a todo lo que vivimos. El estrés —físico y emocional— activa procesos inflamatorios que alteran la función barrera y desequilibran la microbiota cutánea. Por eso, volver del descanso con una piel “cansada” no es casualidad. Recuperarla requiere algo más que hidratar: implica calmar, reequilibrar y acompañar sus tiempos biológicos.
Estrés cutáneo: señales que conviene escuchar: Rojeces persistentes, ardor, sensación de calor, picazón o pérdida de luminosidad son manifestaciones frecuentes del estrés en la piel. En estos casos, insistir con rutinas intensas o activos agresivos suele empeorar el cuadro. La clave está en simplificar, bajar estímulos y priorizar fórmulas restauradoras.
Rutina antiestrés: menos impacto, más reparación
1. Limpieza consciente: Elegir limpiadores suaves, sin sulfatos agresivos ni perfumes intensos. La limpieza debe remover impurezas sin alterar el manto hidrolipídico ni generar fricción. Texturas cremosas o leches de limpieza suelen ser mejores aliadas en pieles sensibilizadas.
2. Hidratación calmante: La piel estresada necesita agua, pero también ingredientes que reduzcan la inflamación y devuelvan confort. Los humectantes deben aplicarse con movimientos suaves, sin masajes intensos.
3. Pausas regeneradoras: Incorporar una mascarilla calmante dos veces por semana ayuda a bajar la reactividad cutánea y favorece la regeneración. Este momento funciona también como un ritual de desaceleración: respirar profundo, soltar tensiones y permitir que la piel se recupere.
4. Protección diaria: La protección solar es indispensable incluso en días nublados o de ciudad. Una piel estresada es más vulnerable a la radiación y al daño oxidativo.
Ingredientes aliados para una piel en modo descanso
Aloe vera: hidratante, calmante y regenerador. Ayuda a aliviar la sensación de ardor y tirantez.
Manzanilla y caléndula: conocidas por su acción antiinflamatoria y suavizante, ideales para pieles sensibles.
Extractos marinos (microalgas): actúan sobre los procesos inflamatorios y ayudan a reducir rojeces e irritación.
Flor de azafrán: contribuye a mejorar la respuesta de la piel frente al estrés y aporta acción antioxidante.
Postbióticos y fermentos: favorecen el equilibrio de la microbiota cutánea y fortalecen la función barrera.
Activos antipolución: ayudan a remover partículas contaminantes y a reducir el estrés oxidativo que acelera el envejecimiento.
Tras un día de playa, pileta o actividades al aire libre, la piel necesita bajar la inflamación y recuperar confort. En lugar de estimular, es momento de reparar: texturas frescas, activos calmantes y rutinas simples.
Porque descansar no es solo detener la agenda. También es permitir que la piel suelte el estrés acumulado y vuelva a su equilibrio natural.
Recomendado de mesoestetic: Anti-Stress Mask, una nueva mascarilla intensiva de uso facial desarrollada para calmar, reequilibrar y devolver confort a la piel del rostro, acompañando las necesidades específicas de la temporada estival.
Un lanzamiento pensado para la piel facial en verano: La nueva Anti-Stress Mask forma parte de la línea Sensitive Skin Solutions de mesoestetic y responde a una necesidad concreta: ofrecer un cuidado eficaz para el rostro cuando la piel se encuentra sensibilizada o agredida por factores externos, como la exposición solar, el calor o determinados procedimientos estéticos.
Su fórmula actúa sobre los procesos inflamatorios que se activan en la piel facial, ayudando a reducir la reactividad y a restaurar el equilibrio cutáneo.
Acción calmante, antiinflamatoria y antirrojeces
Anti-Stress Mask combina extracto de Rhodosorus marinus, una microalga roja que actúa sobre los desencadenantes del proceso inflamatorio, con extracto de flor de azafrán, que contribuye a disminuir la sensibilidad y las rojeces del rostro.
El complejo vegetal de Aloe Vera, Manzanilla y Caléndula aporta una acción calmante, regeneradora y suavizante, ideal para aliviar la sensación de calor facial y el enrojecimiento posterior a la exposición solar.
Fuente foto hedonai.com
*MN 82066) Dermatóloga y Speaker de mesoestetic®

