Discriminación

Aumenta la violencia gordófoba contra los personajes femeninos en el audiovisual español


La presencia de personajes gordos en el audiovisual español ha aumentado hasta alcanzar el 6,6 % del total de personajes que aparecen en las películas y series españolas estrenadas en 2023, sin embargo, también ha incrementado la violencia gordófoba que reciben en pantalla, especialmente, si se trata de mujeres.

Estas son algunas de las principales conclusiones que se desprenden del Informe anual contra la gordofobia (el terror patológico a la gordura o prejuicio y discriminación contra las personas obesas) que ha elaborado el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA) en colaboración con el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), así como con la participación de las plataformas audiovisuales Netflix y Filmin.

Este análisis sobre la representación de la diversidad corporal en la ficción española del 2023 ha estudiado un total de 1.756 personajes de 101 películas y 70 series de ficción españolas.

En el cine hay un porcentaje de hombres gordos del 7,88 % frente al 4,56 % de las mujeres, manteniéndose en datos parecidos en lo que respecta a las personas con otras corporalidades no hegemónicas, aunque con la diferencia de que aquí los hombres equivalen al 2,15 % y las mujeres al 2,95 %.

 

Por el contrario, en las series encontramos que son las mujeres gordas las que tienen mayor presencia (8,06 %) que los hombres (6,41%), y es también destacable el descenso del porcentaje de personajes con corporalidades no normativas en los largometrajes, con tan solo un 0,87 % de mujeres y un 1,2% de hombres.

En términos generales, la presencia de personajes gordos ha aumentado un 6,6 %. A lo largo 2022 hubo un 5,4 % de personajes en películas y un 4,7 % en series, mientras que en 2023 las cifras han ascendido al 8,83 % en cine y al 8,2 % en ficción seriada. En ambos casos han crecido casi cuatro puntos porcentuales, sin embargo, la personas gordas aún siguen siendo una minoría en el audiovisual.

Si se atiende a la representación de los personajes gordos, esta investigación también ha evidenciado que mientras que los personajes masculinos reciben más burlas en tono cómico sobre su cuerpo cuando tienen que correr o realizar alguna actividad física, ellas tienden a ser víctimas frecuentes de la hipervigilancia hacia su aspecto mediante comentarios que parten de la cultura de la dieta o de la presión estética.

Además, este estudio demuestra que las mujeres son más propensas a ser leídas como gordas que los hombres. Esta representación puede tener repercusiones en la salud mental y física de las mujeres en la vida real por fomentar los cánones estéticos marcados por el sistema patriarcal.

Asimismo, la edad sigue condicionando la representación de los cuerpos no normativos en las pantallas. Tanto en hombres como en mujeres, la mayoría de estos personajes tienen más de 50 años. Lo llamativo es que mientras que en los hombres su corporalidad es tratada con más cotidianidad, las mujeres se ven sujetas a burlas e incluso se utiliza su sexualidad cuando se encuentran en la tercera edad en clave de humor.

Por su parte, los personajes menores de edad también sufren de manera desproporcionada la violencia de la gordofobia, pues la aparición de la gordura en esta franja va de la mano de burlas hacia su apariencia. Esto, junto con la escueta representación de diversidad corporal en la infancia, hace que los pocos referentes gordos que pueden encontrar los y las jóvenes en el audiovisual estén condicionados por el discurso de odio.

En lo que respecta a la relevancia de estos personajes, apenas el 24,29 % de ellos en películas y el 19,75 % en series tienen tramas importantes que no giran exclusivamente alrededor de su apariencia. Por tanto, las narrativas de los personajes con corporalidades no normativas en pantalla se ven muy condicionadas por su aspecto.

En esta edición el Observatorio ha estudiado también la variable de clase en su análisis, la cual señala que existe una vinculación entre gordura y pobreza, ya que alrededor del 84 % de los personajes con corporalidades no hegemónicas pertenecen a clases medias o bajas.

En cuanto a la intersección entre diversidad corporal y otras identidades, en 2023 continúa siendo escasa. Respecto a la discapacidad, aunque la intersección con cuerpo gordo es anecdótica, vuelve a suceder que los personajes con discapacidad son leídos directamente como corporalidades no normativas. La discapacidad visible se vincula de esta manera a la corporalidad no normativa.

En el caso de la racialización, los números sobre personajes gordos racializados son igualmente bajos. Este estudio ha observado que las mujeres latinas gordas en series están asociadas con trabajos estereotípicos, relacionados con los cuidados.

 

Asimismo, desde ODA señalan que la falta de personajes LGTBI gordos, así como el hecho de que gran parte de ellos sean mayores de 30 años, puede estar relacionado con la asexualización impuesta a las personas gordas, que no son leídas ni como deseantes ni como deseables por parte del audiovisual.

Con este informe contra la gordofobia, ODA busca fomentar imágenes diversas y no estereotipadas en el audiovisual, que erradiquen prejuicios y actitudes discriminatorias hacia las personas gordas o con otras corporalidades no normativas, además de poner el foco en el enorme problema del odio contra las personas gordas existente tanto en la sociedad como en la ficción española.

Fuente nota EFE ( efeminismo.com)

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