Un niño con atención dispersa es predominantemente distraído ( dificultad para concentrarse, seguir instrucciones y terminar tareas) además suele ser hiperactivo/impulsivo ( constantemente en movimiento, e interrumpe a los demás) , combinado con síntomas tanto de falta de atención cómo del tipo hiperactivo-impulsivo.
Los niños a veces tienen dificultad para enfocarse porque algo está sucediendo en sus vidas, como una pelea con un amigo o el entusiasmo por una fiesta. Situaciones estresantes como una mudanza, el fallecimiento de un familiar o el aprendizaje a distancia también pueden afectar la concentración.
El estrés, los trastornos del sueño, la ansiedad, la depresión y otras afecciones O enfermedades físicas pueden causar síntomas similares a los del trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Por lo tanto, es necesario realizar una evaluación exhaustiva para determinar la causa de los síntomas.
Es bueno ejercitar a los niños con diversas actividades:
• Hacer ejercicios con regularidad, especialmente cuando se sienta hiperactivo o inquieto.
• Alimentar al niño de manera saludable y ahora regulares.
• Dormir las horas suficientes.
• Trabajar para mejorar su organización y gestión del tiempo.
• Comunicar al niño con otras personas y mantener esas relaciones.
Para mejorar la atención dispersa es bueno que jueguen con rompecabezas, laberintos, sopa de letras, búsqueda de diferencias y colorear dibujos, entre otros que también pueden ser importantes. Estas son actividades que pueden contribuir a captar la atención de los estudiantes siempre y cuando la motivación sea la adecuada.
Piaget ,al referirse a la atención dispersa expresa «Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas».
Lo que tenemos que tener en cuenta como familia es darles a los niños muchas oportunidades para que se mantengan activos: los niños necesitan que los padres o tutores les faciliten la actividad proporcionándoles equipos, inscribiéndolos en clases o equipos deportivos y llevándolos a parques infantiles y otros lugares activos. Mantener el foco en la diversión es un indicador para que el niño no haga algo que no disfrute, y así la atención se ejercitará en beneficio de cada niño según su singularidad y diferencia.
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación
Fuente foto portada: londoninstitute.edu.uy
