Agostina Castellani tiene 32 años y es dueña de la marca de ropa Antipop. “Es una marca de indumentaria, que empezó como una marca de accesorios de moda porque tenía un trabajo de lunes a viernes de nueve horas y hacía lo que podía. La idea inicial era poder llegar a la ropa y a la indumentaria, y se fue desarrollando poco a poco”. Agostina resaltó que es una marca que propone el slow fashion, una forma de trabajo a pedido y que trabaja con otras personas emprendedoras locales.
“En algún punto si algo puedo sacar de positivo de la pandemia dentro del escenario horrible, es que me animé a trabajar solo con el emprendimiento. Viví cinco años afuera y ahí comencé a cocinar la idea de la marca. Con la pandemia comencé a hacer más producción, desde barbijos, a prendas y conjuntos, me di cuenta que no me daba el tiempo para mantener mi otro trabajo y el emprendimiento. Tomé la decisión de renunciar a mi trabajo, hace un año, también después de haber participado de Impulsarte”.
Agostina dice que a nivel creativo y de ideas no tiene problemas pero después a nivel organización y gestión le cuesta más. “La capacitación me sirvió para empezar a tener ciertas nociones y ordenarme a nivel administrativo y de gestión. A corto plazo me permitió ordenar el trabajo, con otras herramientas disponibles, y me dio pautas para ordenar la empresa, los recursos disponibles, pasar datos y sacar costos. A nivel subjetivo fue muy gratificante encontrarme con otras personas que están en la misma situación, compartir con otras personas y saber que lo que hago gusta y tiene su potencial de crecimiento”.

“Emprender es una forma de economía que es súper necesaria y que se visibilice también. Me parece que es fundamental que se generen políticas públicas, que le presten atención, también con estos aportes económicos y permita que muchas personas tengan la posibilidad de desarrollar sus proyectos. El panorama es bastante complicado pero hay predisposición y muchas ganas de crecer en sus propios emprendimientos”, finaliza.
