EL alcohol al volante mata

Aniversario de una tragedia que entristeció a la ciudad y que no debe ser olvidada


Una madrugada trágica fue aquel  22 de mayo del año 2005 que todos los rosarinos recuerdan muy bien. Mónica Gangemi sufría la pérdida de su hija en un accidente de tránsito, Úrsula era una nena de 16 años llena de vida y de repente la imprudencia del alcohol al volante terminó con sus días. También en el mismo accidente sufrió secuelas gravísimas Carla Alfaro y falleció otro joven.

A partir de allí el corazón de la mamá de Úrsula canalizó todo su dolor en una obra positiva, decidió crear la organización “Compromiso Vial”, su objetivo concientizar tanto a jóvenes como a adultos que el alcohol al volante mata.

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Ella junto a su otra hija, Micaela, y a los amigos de Úrsula no dejan pasar ninguna oportunidad para difundir la gravedad de manejar después de beber.  Un mensaje sellado con la experiencia personal e intima que cada uno vivió aquel 22 de mayo. En una entrevista hecha hace algún tiempo expresaba lo siguiente: “Pensar que puedo salvar otras vidas refuerza mi convicción y me otorga mucho aliento. Este trabajo ayuda que la muerte de mi hija no sea en vano”.

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Mural en la plaza del Aguaribay

Cumple con su objetivo, la ONG ha sido reconocida y premiada y seguramente desde algún lugar, colgada en algún columpio mágico, haciendo piruetas con un gorro de arlequín, Úrsula sonríe y agradece la valentía de su mamá.

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Úrsula y Mónica

El trabajo a lo largo de estos 16 años ha sido constante y el deseo ferviente de Mónica es que no tenga que existir más «Compromiso Vial», que cada una de las personas que son responsables de conducir un vehículo tomen conciencia que el «alcohol al volante mata», que se respete y se haga cumplir la ordenanza «Alcohol Cero»  y que llegue el día que nadie más muera por esta causa.