Plumas femeninas

Amaya Valdemoro:»He sido valiente a la hora de aventurarme a retos sin tener un referente»


Por Cristina Bazán

La exjugadora de baloncesto española Amaya Valdemoro ha hecho historia toda su vida, pese a que nunca tuvo ningún referente femenino en el que pudiera fijarse en su camino a la gloria. Esa es la realidad que busca cambiar ahora con Los Trugos, unos libros infantiles en los que vuelve a los 13 años para transmitir a niñas y niños los valores que la llevaron a convertirse en la primera jugadora española en ingresar en el Salón de la Fama de la Federación Internacional de Baloncesto.

«[Es] el libro que yo hubiese querido leer. Yo de peque era muy buena, pero era un poco trastete, por lo que todo lo que le pasa a Amaya en el libro es real, o sea me pasó a mí, y luego la historia del libro es invención, es con misterio», explica la exdeportista durante su paso por la Feria del Libro de Madrid, hasta donde llegó para encontrarse con sus seguidoras y seguidores y firmarles sus cuentos publicados por Loqueleo.

Valdemoro debutó con 15 años y en su carrera logró ocho ligas, nueve Copas de la Reina y cuatro Supercopas españolas. También ganó la Euroliga en 1993 con el Dorna Godella y consiguió tres títulos de la WNBA con los Houston Comets y otros tantos en Rusia, dos con el Samara y uno con el CSKA Moscú. Con la selección participó en cuatro mundiales (1998, 2002, 2006 y 2010). Logró un bronce en la última edición en República Checa. También estuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008. Sobresalió en los Europeos. Jugó ocho fases finales. En las cinco últimas fue clave para subir al podio. España logró el oro en Francia 2013, la plata en 2007 y el bronce en 2003, 2005 y 2009.

«He tenido miedo, pero he sido muy valiente a la hora de aventurarme a retos totalmente diferentes sin tener ningún referente. He sido muy afortunada por eso», reconoce la exdeportista.

Pregunta (P): ¿Por qué decidió escribir estos libros?

Respuesta: (R): Desafortunadamente cuando yo era joven los libros que solía leer no tenían nunca personajes femeninos. Los únicos personajes femeninos que había en aquella época eran princesas, que está muy bien, pero cuando tú sueñas con ser deportista profesional y no tienes referentes es difícil. Entonces durante mi carrera deportiva siempre me pregunté por qué no había libros sobre todo de deportistas.

Una vez retirada, creo que a los cuatro, cinco años, yo estaba trabajando en televisión y en el mismo edificio está la editorial de mis libros, así que a partir de ahí, de coincidir, surge la idea.

Primero me dijeron para que haga un libro sobre mujeres deportistas y yo le dije que no, que lo que quería era un libro infantil en el que el personaje femenino fuera yo de pequeña y transmitir mis valores, lo bonito del deporte y que el libro fuese parecido a los que yo leía. Era Los cinco, El pequeño vampiro, todos libros en los que había un poco de misterio y sobre todo aventureros, que era lo que yo era de pequeña, que soñaba con ser exploradora y deportista.

P: Es el libro que hubiese querido leer cuando era pequeña…

R: Sí, básicamente. [Es] el libro que yo hubiese querido leer. Yo de peque era muy buena, pero era un poco trastete, y entonces todo lo que le pasa a Amaya en el libro es real, o sea me pasó a mí, y luego la historia del libro es invención, es con misterio. Además, todos los personajes son reales, son gente que me ha influenciado a lo largo de mi carrera deportiva, mi vida, y que yo les llevo a los 13 años. [Aunque] hay algunos que están en el libro que nos conocimos con 13, pero hay gente [con la] que me ha encontrado a los treinta y tantos que las pongo con 13 años.

P: ¿Y cómo fue crecer sin referentes?

R: Yo tengo un carácter bastante social, soy muy abierta, muy expresiva… poco a poco tienes que ir descubriendo todo. La realidad es que no tenía modelos femeninos y me tenía que fijar en hombres, pero es verdad que ahora las realidades son totalmente diferentes, y sobre todo la balanza está mucho más equiparada. En mi época, las referencias que tenía eran de deportes masculinos, [tenían] muchísima más notoriedad, ganaban muchísimo más dinero y mi realidad era otra.

Pero pienso que en la vida los lamentos y las quejas hacen que te limiten. He sido tan afortunada de soñar con ser deportista y ser deportista, aunque es verdad que a veces decía: «¿Y sí?», pero tuve un entrenador que me decía que ni los ‘y sis’ ni los ‘es ques’ ayudaban.

He vivido cosas que muy poca gente puede vivir y ahora echo la vista atrás y veo cómo está el deporte femenino, que todavía le queda muchísimo por evolucionar, y solo me alegra el corazón porque creo que en este maratón se está corriendo bien y llegaremos a la meta, pero es un maratón no es un sprint, no por correr mucho vamos a llegar antes.

P: ¿Cómo ve la evolución del baloncesto femenino?

R: Ahora es totalmente diferente. Cuando empecé nos venían a ver nuestros familiares, nuestros amigos… La notoriedad que teníamos era muy poca, sólo cuando ganábamos y eso fue al cabo de los años, porque tú los éxitos los consigues a través de mucho trabajo y de mejorar. Todo tiene que florecer, tiene que haber ayuda, tiene que haber gente que apueste por invertir, que es lo que está pasando ahora.

Creo que cuando apareció en nuestras vidas Internet hizo muchísimo por los deportes minoritarios porque se abrieron muchas ventanas para que la gente pudiese elegir. Y algo súper importante que no pasó en mi época cuando apareció Internet son las redes sociales, que son malas pero también son muy buenas, porque cada persona se puede generar su propia marca y eso puede ser un escaparate muy bueno para poder venderte y decir: «Yo hago esto, este es mi día a día, apuesta por mí, patrocíname que vas a tener una repercusión». Cuando yo crecía esto era inviable.

P: ¿Hubo algún momento en específico en el que las cosas empezaron a mejorar?

R: Creo que un punto de inflexión muy grande fue en la Olimpiadas del 2012. Yo tuve la suerte de ir a Estados Unidos en el 98 y ahí vi lo que el deporte femenino podía ser, pero es que veía que era imposible en Europa. Pero en el 2012, cuando hubo una crisis global enorme que quitaron muchísimas subvenciones a los deportistas, a las mujeres como casi no teníamos no nos quitaron nada y en esas Olimpiadas las mujeres en España obtuvimos más resultados, más medallas, que los hombres.

A partir de ahí las becas y todo se fue equiparando. Fue como un: «Oye, que las mujeres en España corren, saltan, son tías listas, si les das espacio y apuestas por ellas van a responder», y hemos seguido respondiendo. Ahora hay un abanico enorme de diversas figuras del deporte femenino en las que las niñas se pueden fijar. Cuando empecé solo se conocía a Arantxa Vicario y Conchita Martínez. Ahora te puedo nombrar fácil a seis o siete.

P: ¿Pensó en dejarlo alguna vez porque creía que el baloncesto no era para las mujeres?

R: Lo que pasa es que he sido tan competitiva y tan ambiciosa que jugaba para divertirme y para ser la mejor, entonces apareció en el 97 la WNBA (Women’s National Basketball Association) y en el 98 yo ya estaba ahí; la liga rusa fue buenísima, acabé terminando en la liga rusa. He tenido miedo, pero he sido muy valiente a la hora de aventurarme a retos totalmente diferentes sin tener ningún referente. He sido muy afortunada por eso.

Fuente: EFE (efeminista.com)

Portada: La exjugadora de baloncesto Amaya Valdemoro muestra sus libros «Los Trugos» durante una entrevista con Efeminista en la Feria del Libro de Madrid. EFE/Laura de Grado