La regulación del teletrabajo, que obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados la semana pasada, generó un fuerte debate sociales en los últimos días y se redimensionó a causa de la virtualización forzosa producto del aislamiento social preventivo y obligatorio. Pero, ¿qué significa esta definición? ¿Qué impacto puede tener en los trabajadores? ¿Cómo se controlará el cumplimiento de los derechos laborales?
Esos fueron algunos de los interrogantes que se abordaron este jueves en la charla “Pandemia y Post pandemia, consecuencias y acciones institucionales, teletrabajo y telexplotación” organizada por el Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario por medio de la plataforma Google Meet. El encuentro estuvo encabezado por el secretario general del gremio Alberto Botto, el subsecretario Pablo Palleiro y el secretario gremial Leonardo Passerini, quienes advirtieron de los riesgos y consecuencias de esta modalidad.
“Este modo laboral, especialmente en las áreas de servicios, permitió no cortar la producción laboral, y es un recurso aceptable y justificado en medio de esta crisis. Sin embargo, se debe tener especial cuidado en advertir que la modalidad no puede prolongarse en el tiempo y que debe suspenderse ni bien cese la cuarentena. La robótica y el teletrabajo son hijos del neoliberalismo”, indicó Botto.

En la nota publicada el 7 de mayo en el diario La Capital, titulada el teletrabajo, un recurso que debe ser pasajero, el secretario general del gremio lucifuercista ya adelantaba las consecuencias negativas de esta modalidad. Conceptos que se ampliaron en la charla que tuvo lugar en el día de hoy. “Debemos empezar a cultivar el espíritu crítico, porque muchas veces no se percibe lo que trae oculto o las verdaderas intenciones del teletrabajo. Si no somos capaces de tomas plena conciencia la tecnología nos quitará derechos”, sentenció.
Entre esos derechos en peligro, Botto resaltó el derecho a la desconexión como uno de los puntos críticos del teletrabajo. “Se amplía el horario laboral, porque vos estás en tu casa el empresario no tiene problemas en molestar a cualquier hora. Se mezcla la vida laboral con la privada, lo que genera estrés terrible”, expresó. Y sumó una visión de género a la discusión. “Cuando hay madres con pequeños, ¿cómo hacen para llevar adelante su tarea diaria? Ahí es cuando aparece la flexibilización”, agregó.
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“No es lo mismo resolver problemas solos que en grupo. La relación, el compartir una charla. Eso hace que entremos en un aislamiento que también tiene consecuencias. Se rompe con la socialización. Dificultan los ascensos y desarrollos de carrera”, continuó.
Por lo anteriormente mencionado, Botto concluyó que desde el gremio “se va a combatir el teletrabajo”. Y argumentó: “No nos vamos a sumar a esta práctica que generará inconvenientes labores y quita de derechos a nuestros trabajadores. Si el teletrabajo, la robótica o cualquier sistema de este tipo fuese beneficioso para los trabajadores, ¿creen que se invertiría tanto recurso en promoción? ¿O en tratar de buscar que los trabajadores trabajen desde la casa? Se trata de achicar costos y sobre eso hay que reflexionar”.

“Las crisis son oportunidades. Pero particularmente para los poderosos. Por eso hay que revalorizar lo que podemos hacer como movimiento obrero, trascendiendo las paredes del sindicato y llegando a toda la comunidad. Hacia 2030 hay 800 millones de puesto de trabajo en peligro por la robótica y la tecnología aplicada”, manifestó.
“No se trata de la negación caprichosa. Se trata de prevenir. De reflexionar. Se suele poner el carro antes del caballo. Primero hay que resistir y después recién discutir, pero siempre siendo proteccionistas de aquellos derechos que nadie nos regaló. El trabajo presencial es innegociable”, concluyó.
