Darío Herrera, el árbitro que dirigió el partido en el que Central le ganó 3 a 1 a Estudiantes, por la final de la Supercopa, dijo que el presidente de Estudiantes, Verón le dijo a los árbitros «Hijos de re mil puta, hay que matarlos a todos, ustedes vienen mandados, hijos de puta, hay que matarlos a todos»
Herrera elevó un informe en el que expresó que ingresó Juan Sebastián Verón a la cancha, «quien comenzó a agredir verbalmente a todo el equipo arbitral —pero en especial a mi persona— diciéndonos: ‘Hijos de re mil puta, hay que matarlos a todos, ustedes vienen mandados, hijos de puta, hay que matarlos a todos’, además de muchísimos insultos más».
«Ante esta situación, la seguridad policial y varios colaboradores de su club intentaron frenarlo, dado que él quería avanzar hacia nosotros con el objetivo de agredirnos físicamente, algo que no llegó a concretarse. Asimismo, dicho presidente incitó a la violencia verbal al señor Marcos Alberto Angeleri y al señor Pascual Caiella, quienes también nos insultaron diciéndonos: ‘Hijos de remil puta, los vamos a matar, seca nucas de la AFA, corruptos’ y muchísimos insultos más. Por su parte, estos colaboradores también tuvieron que ser separados por la fuerza policial», dijo el árbitro.
«A continuación, el señor Marcos Angeleri nos dijo que, con la plata que tenía él en el banco, podía pagarnos a todos durante toda la vida, coronándolo con un ‘corruptos hijos de puta’. Posteriormente, luego de la premiación y mientras nos dirigíamos al vestuario, continuaban los insultos de los colaboradores del club Estudiantes de La Plata», dijo el árbitro
