Protagonismo femenino

Tres latinoamericanas están en la carrera para liderar la ONU


La diplomática ecuatoriana María ‌Fernanda Espinosa ha sido nominada por Antigua y Barbuda para unirse a la contienda por suceder a António Guterres como secretario general de la ONU, lo que la convierte en la tercera latinoamericana en la carrera, en la que están también la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, y la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan.

Además de las tres latinoamericanas, también se han postulado el actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, y el expresidente de Senegal Macky Sall.

Cada vez son más las voces que reclaman que la próxima persona al frente de la ONU sea una mujer y, además, latinoamericana. En los 80 años de historia de la organización, todos los secretarios generales han sido hombres, y una candidatura de América Latina permitiría cumplir con la norma no escrita de la rotación regional.

Espinosa, que ejerció como presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019, convirtiéndose en la cuarta mujer en ese puesto, también fue ministra de Defensa (2012-2014) y canciller (2017-2018) de Ecuador, durante los mandatos de los expresidentes Rafael Correa (2007 – 2017) y Lenín Moreno (2017 – 2021). Su candidatura fue presentada por Antigua y Barbuda y no por su país natal, que no se ha pronunciado a favor ni en contra de la postulación.

La expresidenta Bachelet fue postulada por Chile, y aunque el nuevo Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast retiró su apoyo, su candidatura siguió adelante con el aval de México y Brasil. La también ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos ha advertido recientemente en Montevideo sobre el «preocupante retroceso» de los derechos de las mujeres en el mundo, impulsado por el auge de proyectos políticos autoritarios y de ultraderecha que, bajo una «retórica populista», buscan erosionar la igualdad y la democracia desde dentro.

Grynspan, por su parte, fue postulada por el Gobierno costarricense, que la considera una candidata «excepcional», con un perfil que «refleja autoridad política, experiencia de gobierno, liderazgo institucional, conocimiento profundo de las Naciones Unidas y una trayectoria diplomática de décadas, orientada a la construcción de consensos y a la gestión eficaz de crisis globales con un reconocido liderazgo transformador e inspirador». La también secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) aboga por la reforma del organismo, la construcción de la paz y un futuro en el que se garantice la inclusión de todos los países. Además, la candidata ha subrayado que la ONU debe colaborar con la sociedad civil y, en particular, con las mujeres y sus organizaciones «para maximizar el impacto» del organismo.

«Las mujeres no son una cuestión secundaria. Somos la mitad de la población. Se nos debe considerar no por nuestras vulnerabilidades sino por nuestra capacidad», ha señalado.