Tras visitar Camerún, el papa León XIV llegó este sábado a la capital de Angola, Luanda, donde se colocaron numerosos carteles de bienvenida. El Santo Padre se convirtió así en el tercer Pontífice que visita Angola, después de Juan Pablo II (1992) y Benedicto XVI (2009).
Nada más aterrizar en Luanda, León XIV se reunió con el presidente de Angola, João Lourenço, y pronunció un discurso, el último de un viaje en el que ha ido intensificando su retórica después de haber sido objeto de críticas por parte de Donald Trump.
En su discurso, el Papa León destacó lo que describió como los recursos más importantes del país, no materiales sino humanos, afirmando que «vuestro pueblo posee tesoros que no se pueden vender ni robar». Entre ellos, destacó una resiliencia arraigada en la experiencia. «Hay en ellos una alegría que ni siquiera las circunstancias más adversas han podido extinguir», dijo.
Al mismo tiempo, el Papa advirtió contra los patrones de explotación económica arraigados desde hace tiempo. «Con demasiada frecuencia vuestras regiones han sido, y siguen siendo, consideradas con el fin de dar o, más a menudo, de quitar algo», dijo, pidiendo que se rompa «esta cadena de intereses, que reduce la realidad y la vida misma a una mercancía».
Al referirse a los retos políticos y sociales a los que se enfrentan muchas naciones africanas, el Papa León destacó la importancia del diálogo. «La vida florece solo en el encuentro. En el principio está el diálogo», dijo, al tiempo que reconoció que el desacuerdo puede degenerar en conflicto.
Citando al Papa Francisco, esbozó a continuación tres posibles respuestas al conflicto, destacando la necesidad de transformarlo de manera constructiva. «La forma más adecuada… es aceptarlo, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso. “Bienaventurados los pacificadores”», dijo.
El domingo, el Santo Padre se desplazará en helicóptero hasta la localidad de Muxima, a unos 130 kilómetros al sureste de Luanda, donde se encuentra una iglesia del siglo XVI construida por los portugueses, que se ha convertido en uno de los lugares de peregrinación más importantes de África.
Se espera que decenas de miles de fieles acudan al lugar para ver al líder de la Iglesia católica. Los llamamientos de León a la paz mundial deberían encontrar eco en Angola, que en 2002 salió de una guerra civil de 27 años que estalló tras la independencia respecto a Portugal en 1975.
En la actualidad, Angola es el cuarto mayor productor de petróleo de África y figura entre los 20 mayores productores mundiales, según la Agencia Internacional de la Energía. Es también el tercer mayor productor mundial de diamantes y cuenta con importantes yacimientos de oro y de tierras raras. Sin embargo, pese a sus variados recursos naturales, el Banco Mundial estimó en 2023 que más del 30 % de la población vivía con menos de 2,15 dólares al día.
Angola tiene cerca de 38 millones de habitantes, y el 55% de los angoleños son católicos. El país logró la independencia de Portugal en 1975, pero aún muestra las huellas de una devastadora guerra civil que comenzó poco después de la independencia y se prolongó, con altibajos, durante 27 años hasta su final en 2002. Se calcula que más de medio millón de personas perdieron la vida.
