Por Jessica Jannete Báez Márquez

«Arteterapia», una opción para sanar desde el arte


Por Jessica Báez Márquez

Cuántas veces en algún momento de nuestra vida, hemos sentido el impulso de refugiarnos en alguna disciplina artística o técnica artesanal por distracción o para salir de alguna depresión, llámese pintura, dibujo, crochet o cerámica, por poner algunos ejemplos. Pero ¿en realidad podría el arte servir como terapia para sanar?

En el presente artículo me gustaría abordar la importancia del arte como método curativo para la sociedad en general. Este quehacer artístico es utilizado tanto por niños como por adultos mayores; en pocas palabras, el arte no tiene edad ni condición alguna. El arte puede ofrecer beneficios de salud en distintos ámbitos que van más allá de ser simplemente un pasatiempo o una actividad recreativa, así como fomentar la apreciación artística de forma estimulante y catártica.

A lo largo de la historia, el arte ha sido una disciplina en la que los artistas han plasmado su sufrimiento y la búsqueda en la salud emocional. En la famosa escuela Bauhaus de Weimar, Alemania, por ejemplo, durante los años 20s, profesores como Johannes Itten incentivaban a sus alumnos a la expresión emocional y la introspección. Incluso se dice que algunos profesores aconsejaban a los artistas a recordar eventos dolorosos o traumáticos para sus procesos creativos. Aunque ahora se sabe que no es necesario que un artista tenga o haya pasado eventos traumáticos o dolorosos para crear arte como lo dice la escritora Julia Cameron en su libro El camino de la escritura y cito:

“Existe el mito de que los escritores escribimos desde el dolor, y es cierto que los sentimientos dolorosos pueden servir de estímulo para ponernos a escribir. No obstante, se escribe desde la alegría además de la tristeza.”

Artistas como Edvard Munch, Joseph Beuys, Frida Kahlo, Camile Claudel y Yayoi Kusama, entre muchos otros, utilizaron distintas manifestaciones artísticas buscando en el arte una salida o una comprensión a su dolor o hasta a sus propios padecimientos. El artista y escritor británico Adrian Hill, encontró en el dibujo, mientras se recuperaba de la enfermedad de tuberculosis, los beneficios del arte como terapia en 1940. Atendió a excombatientes de la segunda guerra mundial utilizando esté método, por lo que ahora es considerado por muchos como el pionero de la arteterapia. Escribió su libro Arte contra la enfermedad en 1945 que ha servido de referente para muchos estudiosos en la materia.

Datos de la OMS, han demostrado que el arte es una herramienta fundamental y catártica para las personas que atraviesan situaciones dolorosas en su día a día; debido a que reduce el estrés, mejoran la regulación emocional, fortalecen las funciones cognitivas y promueven la cohesión social que contribuyen al bienestar. El arte ayuda a crear resiliencia frente a crisis sociales o desastres naturales, contribuyendo a reestructurar el tejido social, que hoy en día se ha visto permeado por la violencia y por problemas de salud mental como el alcoholismo y la drogadicción. Asimismo, el arte, acompañado por profesionales de la salud mental, puede convertirse en una terapia ideal junto con la terapia de conversación, ayudando a personas en situaciones complejas.

A modo de conclusión, me gustaría cerrar este artículo exhortándolos a ustedes a reflexionar sobre la importancia del arte. Así mismo, intentar explorar alguna disciplina artística de su agrado o interés, ya sea como pasatiempo, como terapia ocupacional o simplemente por curiosidad. Quizá la intuición, esa que todos llevamos dentro, nos encamine por alguna pasión escondida que sea más artística, y quizá termine llenando tanto nuestras vidas que podría convertirse en una profesión.

Fotos cortesía Jessica Báez Márquez