El director del Centro Nacional de Contraterrorismo estadounidense anunció su renuncia el martes, citando sus preocupaciones sobre la justificación de los ataques militares en Irán y diciendo que “no puede en buena conciencia” respaldar la guerra lanzada por el Gobierno del presidente Donald Trump. Y añadió de manera contundente: “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió Joe Kent en redes sociales.
Kent es un ex candidato político con conexiones con extremistas de derecha. Fue confirmado en su puesto el pasado julio por una votación de 52-44. Como jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Kent estaba a cargo de una agencia que analiza y detecta amenazas terroristas.
El cambio de personal en una de las principales oficinas de antiterrorismo del país se produce en medio de una mayor preocupación por posibles atentados en el territorio nacional tras los ataques ocurridos en la última semana en una sinagoga de Michigan y una universidad
Poco después de conocerse la renuncia, Trump criticó a Kent, a quien definió como «débil en seguridad». «No lo conocía bien, pensé que parecía un tipo bastante agradable, pero cuando leí su declaración, me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido, porque dijo que Irán no era una amenaza. Irán era una amenaza», declaró el mandatario ante los medios desde el Despacho Oval.
Trump reiteró que la percepción de riesgo de Irán justificaba la posible intervención militar: «Todos los países se dieron cuenta de la amenaza que era Irán. La pregunta es si querían o no hacer algo al respecto».
El senador demócrata Mark Warner declaró que las preocupaciones de Kent «están justificadas» y añadió: «No había evidencia creíble de una amenaza inminente de Irán que justificara precipitar a Estados Unidos a otra guerra en Oriente Medio».
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, defendió la acción militar asegurando que «si Trump hubiera esperado, tendríamos bajas masivas de estadounidenses, miembros del servicio y otros, y nuestras instalaciones habrían sido dañadas de manera dramática».
Kent, ex Boina Verde y veterano de múltiples despliegues, contaba con una destacada trayectoria en seguridad nacional, aunque sus vínculos pasados con figuras de extrema derecha y teorías de conspiración habían generado controversia durante su confirmación. Aun así, su experiencia militar y en inteligencia le convirtió en una figura influyente dentro de la base de apoyo de Trump.
Su renuncia abre un nuevo capítulo en el debate sobre la justificación de los ataques a Irán y aumenta la presión sobre la administración para explicar las decisiones que llevaron al país a un conflicto internacional en Oriente Medio.
