Opinión de Marisa Plano

Cuando la fuerza no grita: otra forma de seguir adelante


Por Marisa Plano*

En estos tiempos se habla mucho de empoderamiento. Se lo asocia a veces con mostrarse, destacarse, imponerse, exhibir logros. Y aunque todo eso puede tener su valor, quizás sin darnos cuenta, estamos corriendo el riesgo de confundir fuerza con ruido, y crecimiento con visibilidad.

Tal vez el verdadero poder no siempre se nota. No siempre se publica. No siempre se aplaude. A veces se parece más a alguien que sigue adelante pese a las vicisitudes sin endurecerse, sin perder ternura, sin dejar de mirar al otro con humanidad.

Hay personas profundamente fuertes que no necesitan demostrarlo. Que sostienen en silencio, que acompañan sin sacar foto. Que luchan sin convertir la lucha en escenario . Y ahí, hay una forma de liderazgo más honda : LA QUE NO BUSCA BRILLAR , SINO ALUMBRAR.

Quizás estamos llamados a resignificar la idea de fuerza, a pensar menos como autoafirmación y más como coherencia, menos como conquista personal y más como compromiso colectivo, menos como “yo puedo solo” y más como “nadie debería poder sin nadie” .

Porque el crecimiento verdadero no separa, todo lo contrario acerca. No compite, abraza. No se impone, inspira.

Y tal vez, sin darnos cuenta, las personas que más transforman el mundo no son las que gritan su poder, sino las que caminan con otros, siguen adelante pese a las piedras en el camino y mientras tanto, van dejando huellas de dignidad, respeto y amor silencioso.

*Lic. en Ciencias de la Educación