Por Carolina Camacho
Para las mujeres que ya pasamos los 45 años de edad ya empieza a ser una posibilidad cercana el hecho de que se nos va a retirar la menstruación porque es la etapa que nos corresponde atravesar según indican las famosas agujas de reloj. Algo tan hermoso y vital como la menstruación, que nos acompaño en muchos momentos de nuestra vida desde que tenemos 12 años aproximadamente, y que fue el indicador de que las cosas estaban funcionando bien en nuestro cuerpo. Algo que llegó como una revolución de hormonas que nos provocó el desarrollo de nuestro cuerpo, nuestro intelecto y nuestro espíritu, y que fue crucial en nuestro desarrollo sexual y sexo afectivo. Un ciclo que nos llenó de vida, nos llenó de síntomas, sensaciones, intuición, palpitos y premoniciones, hayamos decidido ser madres o no. Lo hormonal contribuyo a mi entender a una mayor creatividad y espíritu de búsqueda. Los estrógenos y la progesterona han tenido una función diferente para cada una de nosotras. Podría enumerar una larga lista sobre los beneficios que me dieron a mí. Y hago esta aclaración porque es preciso aclararlo, ya que aún hay muchos prejuicios arraigados respecto al tema, pareciera que sino fuiste madre tenes que pedir permiso para hablar de ciertos temas. La menopausia durante muchos años fue un tema tabú, no se mencionaba entonces había que hacer como que no existía, pero existía y para nuestras madres y abuelas habrá sido mucho más difícil que para nosotras que no tenemos problemas en enunciar estas cosas y llamarlas por su nombre.
Para mi generación, que tengo 47 años, hubo algunas referentes un poco mayores como por ejemplo la escritora argentina Mariana Enríquez (52) que nos han allanado el camino con el tema de la menopausia, aunque creo que debería escribir mucho mas sobre el tema. Digo que allano el camino porque ella antes de irse a vivir a Australia, donde reside actualmente, se ocupo de darnos un panorama bastante realista y abarcativo sobre la menopausia sobre todo en mujeres sin hijos como ella, en los medios de comunicación. Ella puso en palabras algunas situaciones como por ejemplo mofarse de tener un hijo y decir en tono gracioso que ella no hubiera tenido un hijo ni drogada y que fue la mejor decisión de su vida, y muchas otras cosas por las cuales en otra época le hubiera caído la Santa Inquisición encima de su cabeza. Porque las mujeres sin hijos somos todo un universo aparte y especial. Para nosotras es un doble desafío ya que debemos lidiar con los prejuicios, los comentarios, las frases y las opiniones de otras mujeres que tienen y sufren muchas presiones sociales y no saben qué hacer con esas presiones y esas mismas presiones las siguen volcando en la sociedad, y la verdad es que una ya desea vivir libremente de esas opiniones y presiones y no desea cargar con mochilas de ningún tipo en ese aspecto.
Tampoco podemos ignorar que la menopausia no es igual para todas las mujeres. No es lo mismo atravesar la menopausia y el verano en todas las capitales del mundo con aire acondicionado en tu casa o dpto. y problemas económicos resueltos que hacerlo en la zafra o en plantaciones de caña de azúcar en el norte de nuestro país, o en la sabana africana o en las minas, o en las fábricas, o caminando por el desierto sin agua, o en la cosecha, o en las cárceles o en los manicomios y un largo etcétera. Claro que no es lo mismo, por lo tanto, no estamos hablando de la misma menopausia. Es una menopausia muy distinta. Tal vez podríamos hablar de una menopausia capitalista, la de las grandes ciudades, esa que tiene una solución para todo. Porque la clave del capitalismo está en encontrar soluciones para todo, y si no las hay te las vende. Todo debe ser productivo y solucionable. Tener hijos, porque la menstruación es como una cosecha y hay que saber cosechar esa siembra, y a lo mejor no tenes ganas de cosechar o se te rompió el rastrillo, y en su defecto todo debe ser solucionable, significa, que todo deber tener un reemplazo, pierdo a mis padres, no importa, me voy a Europa o me compro un auto, pierdo a un amigo, no importa tengo otro nuevo y es mejor que el otro, y si se me terminan los amigos contrato un robot. Se te retira la menstruación, no importa, implántate un chip sexual, así seguís siendo fogosa como si la menopausia te apagara como mujer. Pienso que hay mucha ignorancia y poca información seria. Pienso yo, que no todo puede y debe ser solucionable, porque sencillamente en la vida hay cosas que no tienen solución ni con todo el dinero del mundo. Y esta bien que sea así. No todo tiene reemplazo. Se me inunda la cámara de filmar en el sótano, me compro otra igual a esa. Se me rompe el juguete más caro y lujoso, me compro otro. No, no te compres otro, sentí la ausencia de ese juguete que querías mucho. Angústiate, aunque sea un rato, es sano angustiarse. Sintetizando creo que hay personas que se deberían calmar un poco, porque están en una carrera sin fin que es enloquecedora, a mi por lo menos me agotan sobre manera y no hay manera de seguirles el ritmo
.Si tenes un jefe que no te deja ni mover de tu puesto laboral, no le podés decir “me vino” porque te echa. O si estas en el socavón de una mina no le podés decir a tu capataz “me manche el pantalón con sangre” porque en un segundo te convertirías en el hazme reír de la mina. Pero las mujeres también tenemos que tener esa presión sobre nosotras. No tuviste hijos, bueno justifícate, solucionalo rápido, encontra reemplazo urgente para esa situación de carencia. Compensalo con otra cosa. Se productiva. Producí. No seas quedada. Algo tenes que cosechar.
Necesitamos a una Mariana Enriquez o más referentes que nos hablen sin pelos en la lengua y con sinceridad sobre uno de los temas mas caretas de la historia que es la maternidad. Estamos hasta los ovarios de cuentos maternales que nos dictaminan, nos condicionan y nos predisponen a tener que dar lo que a lo mejor no tenemos ganas de dar.
Cuando llegue la menopausia el reloj biológico nos indicará un final de ciclo, y lo celebraremos, para que lleguen mejores cosas y mejores ciclos que nos traerán cosas hermosas y con una sonrisa siempre. Si hay algo que se hacer es respetar y escuchar a la naturaleza y sus motivos significativos. Fuera de eso, son muy pocas las cosas que respeto en este mundo, fuera de la naturaleza no le tengo respeto a casi nada ni a nadie más.
Y como decía la psicoanalista estadounidense Clarissa Pinkola Estés en su obra “Mujeres que corren con los lobos”, las mujeres debemos volver a nuestra naturaleza salvaje que no solamente tiene que ver con la reproducción de la especie sino del “de donde venimos”, buscar nuestras huellas que son las que nos trajeron hasta acá, y seguir el instinto, será lo único que podrá salvar a la humanidad.
Seremos “menopaúsicas” a muchísima honra.
*Licenciada en Enseñanza de las Artes Audiovisuales
