Por Ivone Palenzuela

Las fronteras de género también están en el gimnasio


Por Ivone Palenzuela

En pleno boom de la industria del gimnasio, la entrenadora y creadora de contenido Claudia Mahiques, conocida en sus redes por @strong.spinelli, reflexiona sobre “las fronteras discursivas” con las que se topan las mujeres en la sala de musculación.

En sus redes, la profesional del ejercicio físico emplea la sátira para referirse a momentos de ‘mansplaining’ en el gimnasio y también hace de altavoz para visibilizar las violencias machistas y situaciones de acoso que algunas mujeres enfrentan durante la práctica deportiva.

El objetivo de su divulgación, según ha afirmado en una entrevista a Efeminsita, no es otro que convertir los gimnasios en “espacios plurales para todos” con el objetivo de que dejen de ser lugares que “expulsan a la mayoría de las personas”, al no encajar por cuestiones como la gordura, la discapacidad, la vejez o el género.

Antes de llegar aquí, Mahiques pasó por un largo proceso de asimilar “cosas extrañas” como que a la hora de explicar ejercicios, a algunas mujeres les daba pánico acercarse a la zona del mancuernero.

“Primero pensaba; ¿qué más da?, luego entendí que el mancuernero suele estar al fondo, detrás de las máquinas y para llegar hay que atravesar un montón de cuerpos, es la zona más masculinizada y no se sentían cómodas”, ha explicado.

Fue un artículo de la autora Stephanie Coen lo que hizo que ya no pudiera dejar de añadir la perspectiva de género en sus sesiones: “Hay algo que nos está impidiendo la permanencia en el gimnasio, podemos acceder a él pero algo pasa ahí dentro como contexto para que no nos sintamos cómodas”.

Tanto para Coen como para Mahiques, esta “pared” se suma a la brecha de género en la práctica deportiva que a su vez ya viene condicionada por el reparto de los cuidados, la economía o la precariedad laboral.

Según la creadora de contenido, hay mucha comunicación no verbal dentro de los gimnasios, que lejos de ser lugares neutros, como muchas veces se muestra a través de las redes sociales y el discurso ‘healthy’ están cargados de “detalles simbólicos” que se perciben a través de por ejemplo, la arquitectura del espacio.

La entrenadora plantea en sus redes un contradiscurso a la hegemonía mundial de los “Gym Rats” o “Gym Bros”: “Me fui dando cuenta de que hay narrativas sutiles que a través de frases como tu cuerpo es tu templo añaden una visión moral al entrenamiento físico”.

 

Esta moralización del entrenamiento está estrechamente relacionada con el mundo digital y para strong.spinelli fomenta “una visión del cuerpo como proyecto” en la que además se usa la salud como chivo expiatorio.

 

“No podemos confundir la belleza canónica con la salud. La salud es multifactorial, cambiante, no depende sólo de la piel hacia dentro. Y si lo importante es la salud, ¿por qué das un enfoque basado únicamente en la estética? ¿Por qué no trabajas potencia, aterrizajes o gestos rotacionales? ¿Por qué no hay una mirada más amplia?”, comenta.

Para Mahiques, esta narrativa es un intento de “capitalizar la salud a través de una estética muy concreta” y de “poner el individuo por encima de todo”.

“Te motivan a generar un proyecto de ti misma que nunca va a llegar, es una industria del bienestar que mueve billones de euros y puja fuerte por medio de las redes sociales”, destaca.

Otro de los puntos importantes de la divulgación de la autora es superar el utilitarismo que rodea a la actividad física: “Muchas veces estamos en la búsqueda constante del para qué, entrenamos por objetivos estéticos, para poder subirnos las bragas da mayor o para desarrollar ciertas habilidades”.

Sin embargo, su propuesta consiste “en cambiar el paradigma y entrenar simplemente por habitar un cuerpo, como una forma de presencia y de estar”. Algo que ella misma define como liberador.

“No estoy diciendo que no se pueda entrar por objetivos pero estas narrativas no funcionan para ti porque no te ves representado, no todos los cuerpos se pueden mover igual, quizás tengas que ver el entreno de otra manera”, apunta.

La aproximación al gimnasio de hombres y mujeres ha estado marcada históricamente por el carácter militar de este tipo de entrenamiento físico sin embargo, “cuando las mujeres entramos al gimnasio lo hicimos desde una idea de belleza, con clases dirigidas y con un ejercicio muy relacionado con la musicalidad”.

La situación ha cambiado mucho pero “hay ideas que aún perduran, sobre todo en generaciones más mayores”.

«Mis alumnas de pilates me decían que no serían capaces de levantar pesas y es esa idea de la capacidad la que también nos limita, tenernos en nuestra mente como mujeres fuertes pese a que no se refleje en la musculatura”, reflexiona.

En este sentido, Mahiques habla de la “movilidad inhibida”, un concepto que señala “la autocensura que nos imponemos por los aprendizajes de género que impiden movimientos menos expansivos”.

“Hay grupos de adolescentes niños haciendo barbaridades físicas por el hecho de experimentar con la fuerza. ¿Dónde están los grupos de niñas de 13-14 que quieren ser grandes y que quieren experimentar con la carga buscando cuán fuertes son?”, cuestiona.

Fuente EFE – Fotografía de archivo de mujeres en el gimnasio. EFE/Jesús Monroy