Por María Alexandra Barreto
La autora del libro “La Culpa Engorda” enfatiza en la necesidad de sanar nuestra relación con la comida. Nota al Pie dialogó con la nutricionista para profundizar en esta cuestión.
Azahara Nieto es nutricionista española, graduada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria (Universidad Europea de Madrid), y especializada en alimentación vegetariana y vegana. Además, es fundadora de la consulta online “Se come como se vive”. Trabaja con sus pacientes mediante un enfoque personalizado y basado en la salud general, en lugar de hacerlo en el peso.
La experta en alimentación escribió La Culpa Engorda, publicado por Editorial B, donde enseña cómo sanar la relación de la comida con el cuerpo y la mente. En su libro, Azahara invita a desmontar los mitos de la cultura de dieta, esbozando un enfoque profundamente humano que acerca a los lectores a una nutrición que va más allá del recuento de calorías o de los estrictos planes de alimentación para lograr la delgadez.
*¿Por qué algunas personas crecen con la necesidad de hacer dieta y dándole tanta importancia a la delgadez?
*No suele haber un mandato explícito de “tienes que hacer dieta”, pero sí aprendemos que controlando la comida y el ejercicio podemos acercarnos a ese “cuerpo ideal” que marcan los cánones estéticos. Desde niñas empezamos a recibir comentarios sobre las partes de nuestro cuerpo que “habría que mejorar”. Eso nos hace crecer con la sensación de que siempre somos insuficientes.
*Su libro es un estímulo para mejorar la relación con el cuerpo y la comida. ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?
*Nació a raíz de mis más de 15 años trabajando en consulta, también con personas con trastornos de la conducta alimentaria. Empecé enfocándome en la pérdida de peso, pero pronto vi un patrón: mujeres con una relación muy complicada con la comida y con su cuerpo, con mucha culpa, mucha vergüenza y una sensación constante de estar fallando. Comprendí que no tenía sentido seguir reforzando ese malestar desde un enfoque peso-centrista. No quise seguir fomentando esto desde mi práctica profesional, ni contribuir a la presión estética que sufrimos las mujeres. El problema no es solo lo que comemos, sino cómo nos enseñaron a relacionarnos con la comida, el miedo, las reglas, la idea de que nuestro valor depende del cuerpo. Por eso también me interesa tanto el lenguaje que hay alrededor de la alimentación; cómo hablamos de portarnos bien, de pecar, de compensar y de qué manera ese lenguaje condiciona profundamente nuestras emociones y decisiones. Con todo esto, tenía claro que no quería escribir sobre “otra dieta más”, sino un libro que sirviera como un estímulo para sanar la relación con la comida y con el cuerpo. También desmontar mitos y ofrecer una forma más amable, realista, humana de entender la alimentación.
*¿Por qué algunos nutricionistas siguen poniendo énfasis en llegar al peso ideal?
*El peso ideal es más un producto cultural que un concepto científico. Es un término creado por la industria de las dietas que se apoya en el punto medio de las tablas del IMC (Índice de masa corporal), un parámetro que es válido a nivel poblacional, pero no individual porque solo tienen en cuenta peso y estatura. No considera la edad, el sexo, composición corporal, la genética ni el contexto de cada persona. Por eso el IMC es un parámetro cada vez más cuestionado y bastante obsoleto. No hay un único peso que garantice salud para todo el mundo. De hecho, el mejor indicador es el peso natural, ese rango en el que tu cuerpo se mantiene de manera estable llevando una vida sana sin tener que estar vigilando, controlando y restringiendo constantemente.
*¿Es adecuado pesarse semanalmente o todos los días?
*No lo es, ni diaria ni semanalmente, porque el peso corporal fluctúa de manera natural de un día para otro por motivos tan simples como la hidratación, el ciclo menstrual, la digestión o el estrés. Esas variaciones no reflejan cambios reales en la salud, pero sí pueden generar mucha ansiedad y, sobre todo, modificar la conducta alimentaria. Lo que veo en consulta es que cuando alguien se pesa y ve un número más alto suele activar la restricción de hoy como menos o al contrario, como no ve el progreso que espera, entra en un ciclo de descontrol o de castigo. La realidad es que hay muchos otros indicadores más útiles para evaluar: cómo estamos con la energía, la calidad del descanso, nuestras digestiones, cómo nos sentimos física y emocionalmente. No necesitamos una balanza para saber cómo estamos; necesitamos escucharnos más y vigilarnos menos.
*En Argentina existe el reality “Cuestión de Peso”, donde se pone a prueba a los participantes, los someten a dieta y tentaciones de comidas. ¿Cuál es su opinión?
*En España hubo un programa similar y me parece tristísimo que quienes ya están sufriendo discriminación y violencia tengan que someterse a dietas restrictivas para “cambiar su cuerpo”, con todos los riesgos que eso implica. Además, se les expone a comida como tentación, como si el problema fuera su fuerza de voluntad, reforzando estereotipos y sesgos de peso. En lugar de educar a la sociedad para que deje de discriminar a las personas por su tamaño, estos programas se centran en culpar al individuo, jugando con la vergüenza y el control. Me parece vergonzoso y refleja, más que nada, la crueldad de la sociedad en la que vivimos. Es como si en vez de educar a la sociedad para que deje de ser racista, pedimos al resto de razas que se hagan blancos para no incomodar.
*¿Qué sugerencias puedes dar a las personas que han intentado sanar de la obsesión por la delgadez y no lo lograron?
*Les diría que entiendo perfectamente que quieran estar más delgadas en una sociedad que nos quiere siempre flacas y jóvenes. Les propondría un ejercicio escrito de reflexión: “¿Cuánta energía les ha robado la búsqueda del cuerpo ideal?”, “¿Qué cosas han dejado de hacer?”,“¿Qué ropa no se han puesto?”, “¿Cuántos momentos de disfrute han perdido por intentar ser más delgadas?”. También les invitaría a hacer un ejercicio de aceptación corporal para empezar a estar tranquilas y dejar de vivir constantemente a la expectativa de dietas milagrosas o tratamientos estéticos que al final siempre resultan una trampa. Desde ahí, se puede empezar a enfocarse en la salud y el autocuidado en lugar de la delgadez, recordando que ningún peso garantiza salud integral.
Fuente Nota al Pie
