Por Ivana Rugini

El primer perdón


Por Ivana Rugini

Cuando sentimos que la salida es el perdón pero no nos sale; hay tanto detrás de eso “que hay que hacer”, que lleva un tiempo asimilarlo y manifestarlo.

Cuando sabemos que lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva, pero el odio, y el resentimiento no sueltan la situación o a la persona…

Cuando creemos que lo vivido lo hemos merecido, buscado y atraído…

Cuando no tenemos fuerzas para intentarlo nuevamente porque estamos resignados a que va a ser siempre así…

Cuando los hábitos nocivos nos carcomen y es imprescindible que empecemos a ponernos límites nosotros mismos…

Cuando tenemos el sí fácil y ya se abusan de lo que somos, damos y hacemos para los demás…

Cuando da bronca que el respeto haya que pedirlo…

Cuando notamos que nos domina el autoboicot en todo…

Cuando a pesar de ser libres, sentimos que estamos encerrados en estas cuatro paredes…

Cuando simplemente queremos paz interior y EXTERIOR…

Cuando no nos sentimos comprendidos, como si lo que decimos o hacemos trae malentendidos…

Cuando la vida planeada y sobre rieles da un giro inesperado y duele…

Cuando las fuerzas no alcanzan para cumplir con toda la responsabilidad que nos señala…

Hay una maravillosa manera de empezar a trabajar sobre uno mismo: Ho´ponopono.

Es una técnica hawaiana, que apunta a la reconciliación interna; ya que se cree que una desarmonía externa refleja un desorden interior.

Consiste en repetir un mantra de cuatro conceptos básicos, elementales y profundos.

· LO SIENTO

· PERDÓN

· GRACIAS

· TE AMO

¿A quién se lo estamos dedicando? A nosotros mismos.

Lo siento: porque si estamos transitando una situación de confusión o de dolor la hemos creado o atraído nosotros mismos; ya sea porque nos hemos detenido en lo negativo de la vida o no pudimos superar de mejor manera las vicisitudes naturales de la vida.

Perdón: es una invitación a que todo nuestro ser se limpie de traumas, de cargas, de relaciones y de hechos lastimosos que por algún motivo los tuvimos que transitar, pero no hace falta revivirlos a cada instante.