Historia de vida

Vicky Eliçabe y su testimonio de superación


Un testimonio de vida contado en primera persona.

«Me llamo Vicky Eliçabe, tengo 42 años y una leve discapacidad intelectual y auditiva, porque estuve mal acomodada en el vientre de mi mamá en los dos últimos meses de embarazo.

Mis 5 hermanos y yo nacimos en La Plata, ciudad donde vivo, aunque cuando nací vivíamos en una pequeña ciudad en la playa, Mar de Ajó, y fue ahí donde me crie y fui a la escuela primaria, siempre integrada por una escuela especial pero dentro de la escuela de nivel.

Hoy después de 26 años estoy terminando mi secundario en cens 469 de la ciudad de La Plata, pase 3er. año y si Dios quiere este año termino.

En 1999 nos fuimos a vivir a La Plata y al año siguiente entré a una escuela laboral en donde había diferentes talleres: cocina, manualidades, carpintería, etc. Yo participé del taller de cocina durante tres años, y en ese tiempo tuve la posibilidad de hacer una pasantía como archivista. Luego sentí que ya había cumplido un ciclo ahí, y surgió la posibilidad de conseguir una vacante para poder trabajar por ley de discapacidad, así es que, trámite mediante, comencé a trabajar en la Dirección De Educación Especial de la Provincia de Buenos Aires en el 2003. Hoy hace 21 años que trabajo allí, fui nombrada como parte de cocina, luego fui creciendo, aprendiendo y actualmente realizo tareas administrativas ¡Me encanta mi trabajo!

Hace 8 años que me independicé, me fui a vivir sola y fue todo un desafío para mí y para mi familia también. Sigue siendo un gran aprendizaje.

Hace unos años que trabajo  en una  Asociación sin fines de lucro, se llama Asociación Azul  formada por un grupo de personas con discapacidad que luchamos por una vida independiente.

Además desde casi 4 Años  soy una activista en temas de discapacidad, comunico e informo sobre temas de inclusión, derechos y vida independiente para las personas con discapacidad. Desde mi cuenta de Instagram  (@Vickyelicabe) comparto contenido que me parece importante para aportar valor y visibilizar que muchas veces nos sentimos invisibles y no escuchados. Mi intención es poderles compartir mis experiencias con otras familias y otras personas con discapacidad.

Lo que quiero transmitir es que con amor y voluntad todo se puede. Sin la contención y estímulo de mi familia no sería la persona que soy. Fue clave que ellos naturalizaran mi condición, nunca fui un problema y tampoco mis papás se dieron por vencidos cuando les dijeron que no podría hablar o caminar. Quiero decirles a las familias con niños con alguna con discapacidad que con Red de amor se puede».