Por Cecilia Acuña
¿Sentís que das mucho en la pareja y recibís poco? Es posible que seas una de las representantes del dumping afectivo. El término, creado por la escritora franco-suiza Mona Chollet en su obra Reinventar el amor (2022), describe una preocupante tendencia en las relaciones modernas que tiene sus raíces en prácticas comerciales desleales: se hace dumping cuando se vende un producto a un precio más bajo que la competencia para ganar mercado.
Como explica Gabriela Fernández Ortiz, licenciada en psicología, especialista en vínculos, «esta dinámica puede llevar a que las personas se conviertan en contenedores emocionales de sus parejas, proporcionando apoyo y cuidado sin esperar reciprocidad».
«El love dumping está profundamente influido por roles de género y normas culturales que condicionan a las personas a priorizar el bienestar emocional de los demás sobre el propio», señala Fernández Ortiz. «Desde temprana edad, muchas personas son socializadas para asumir un rol de cuidadoras emocionales, internalizando la idea de que el amor y la validación personal se obtienen a través del sacrificio y la entrega incondicional».
A su vez, la licenciada en psicología Lucía Báez Romano, presidenta de ASAR (Asociación Sexológica Argentina), advierte sobre un aspecto crucial: «Aunque Chollet se refiere principalmente a parejas heterosexuales, nosotros lo vemos también en parejas homosexuales. Acontece un entendimiento implícito, o explícito en el mejor de los casos, donde una persona acepta ser sumisa, reconociendo que la otra es mejor y sosteniendo esto en el ámbito sexual, laboral, social y familiar».
Los riesgos son significativos. Fernández Ortiz identifica cuatro principales: «El desgaste emocional y mental, que puede provocar agotamiento emocional, ansiedad y una sensación de vacío; el desequilibrio en la relación, que genera resentimiento; la pérdida de identidad, al desconectarse de valores y metas personales; y la vulnerabilidad al abuso emocional, debido a la ausencia de límites claros».
Para prevenir estas dinámicas tóxicas, Fernández Ortiz propone estrategias concretas: «Es crucial desarrollar habilidades de autoconocimiento y regulación emocional. Esto incluye el reconocimiento de necesidades propias, la reestructuración de creencias limitantes, el establecimiento de límites claros y el fomento de la reciprocidad».
«Cuando la persona empieza a sentirse sometida o esclavizada», advierte Báez Romano, «puede buscar ayuda profesional. Sin embargo, muchas no lo hacen porque piensan que la vida en pareja es así. Es mi pareja la que tiene que brillar y no importa el precio que pague».
La prevención del dumping afectivo requiere un trabajo consciente. Como señala Fernández Ortiz, «una relación sana se construye sobre un intercambio equitativo de apoyo emocional y cuidado. El amor no debe ser una transacción de sacrificios unilaterales, sino un espacio de mutuo crecimiento».
«Hay que reconocer que dicha actitud puede no ser desde un lugar de sometimiento sino de entendimiento», matiza Báez Romano, «pero con el tiempo surge un pensamiento de que algo no cierra. Como ser, empezar a sentirse sometido, esclavizado y no poder salir de este círculo».
El camino hacia relaciones más equitativas requiere reconocer y desafiar estas dinámicas tóxicas. Como concluye Fernández Ortiz, «el establecimiento de límites y la comunicación asertiva son fundamentales para prevenir desequilibrios en la relación. Una pareja saludable se construye sobre la base del respeto mutuo y la validación recíproca».
La superación del dumping afectivo implica un compromiso con el autocuidado y la valoración personal. Solo así podremos construir relaciones donde el amor sea un intercambio genuino y no una liquidación permanente de nuestro valor personal, como enfatizan ambas especialistas.
Fuente Ohlalá (somosohlala.com)
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