El término mirada social se refiere a la forma en que un ambiente de clase influye o apoya las interacciones que ocurren entre los niños pequeños, los maestros y los miembros de la familia.
El contexto social es una variable que determina las conductas en las escuelas de cada niño desde el primer vínculo social al que hacen parte como lo es la familia, como el factor más determinante de las conductas y la relación que tienen los individuos con el entorno.
La educación puede ayudarnos a entender mejor nuestra propia sociedad y establecer las bases para la tolerancia, el reconocimiento y el respeto por el otro ser, condiciones que hoy escasean en nuestro mundo y que son la base para construir una sociedad mejor.
El contexto social influye en el proceso de enseñanza y aprendizaje , ya que el estudiante se encuentra inmerso en una realidad de experiencias que, como persona lo afecta directa o indirectamente; estos factores pueden ser exógenos, es decir, todo aquello que está por fuera de la institución educativa, tal como la familia.
La función socializadora de una escuela trata del aprendizaje de los jóvenes inculcando valores, normas, comportamientos, actitudes o aptitudes, enfocados a la cultura social dominante, en el contexto político y económico al que pertenece.
La socialización es un proceso continuo y gradual. Mientras el niño se educa, se socializa. Por lo tanto, la escuela es uno de los principales agentes socializadores ya que en ella el niño adquiere una serie de normas y valores para su posterior integración en la sociedad como adulto.
Tengamos presente capacitar al alumno para desenvolverse en la sociedad y así ofrecerle la posibilidad de desarrollar competencia comunicativa, competencia social y ciudadana y autonomía e iniciativa personal, aceptando siempre la diversidad que lo rodea logrando así una convivencia armónica, justa y solidaria.
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación
