Por Laura de Grado
La periodista y experta en igualdad de género María Grijelmo destaca la urgencia de una inversión por parte de los medios en formación en género para la plantilla, ya que considera que el camino hacia un periodismo feminista pasa por la educación, la formación y la implementación de políticas que aseguren una cobertura informativa justa y equitativa.
En una conversación con Efeminista, Grijelmo (Burgos, 1964), autora de «Claves para un periodismo feminista», quien firmará su libro el 16 de junio en la caseta 182 de la Feria del Libro de Madrid, ha insistido en que «el gran reto es la coeducación».
En su obra, la cofundadora de la Asociación de Periodistas Feministas de Castilla y León, aborda detalladamente algunos aspectos cruciales que requieren corrección para lograr un periodismo con perspectiva feminista. Un periodismo que, asegura, se encuentra más amenazado que nunca por la desinformación y el crecimiento de la ultraderecha.
Desde la falta de representatividad en las fuentes informativas hasta el análisis crítico de secciones como la deportiva o la moda, Grijelmo ofrece un detallado panorama de los desafíos que enfrenta el periodismo en su camino hacia la equidad de género.
En un fragmento de la entrevista, la burgalesa sugiere la creación de equipos de edición en género que asesoren y promuevan la inclusión de esta perspectiva en todas las noticias. Asimismo, hace hincapié en la importancia de establecer indicadores de género que permitan evaluar la representación y participación de las mujeres en los medios de comunicación.
Pregunta (P): ¿Por qué decides escribir este libro?
Respuesta (R): Yo estudié periodismo y he estado ejerciendo mi profesión, sobre todo, en el mundo de la comunicación corporativa. En 2010 me acerqué a una asociación feminista que hay en Valladolid, Foro Feminista de Castilla y León, y con ellas empecé a aprender sobre feminismo. Y en 2018 aparece esta inquietud de organizarnos las periodistas y propongo montar una asociación y nos unimos a la plataforma ‘Las Periodistas Paramos’ que surgió en Madrid.
A partir de ahí, que yo empiezo a conocer a tanta gente interesante y de periodistas feministas, pienso en que tiene que haber un libro sobre periodismo feminista para que sepamos exactamente qué tenemos que hacer. Me parecía de cajón. Comienzo a indagar y veía manuales y muchas cosas sobre violencia de género, pero no exactamente lo que estaba buscando. Con lo cual empecé a hacerme una base de datos con un montón de información de periodismo feminista. Quería que fuera un libro bastante práctico, que fuera como un manual de uso, y por eso quise hacer los capítulos como si fueran secciones de un periódico o de un medio de comunicación, internacional, nacional, cultura, etc. Y quería dar muchos datos sobre desigualdad para que los periodistas se dieran cuenta de que sobre esas cosas hay que hablar y demostrar que sea cual sea el hecho que vayamos a contar, las mujeres están en una situación de desigualdad.
P: Encontraste muchos manuales, talleres, hay mucho escrito, pero parece que no termina de calar en la mayoría de las relaciones o en las estructuras. ¿Qué hace falta para que esto impregne las reacciones?
R: El cambio cualitativo real debería empezar por dar formación de género a los profesores, que luego esa formación pase a las aulas y que desde cero años hagamos coeducación. Y por supuesto, en el caso del periodismo feminista, tiene que haber una formación en género para los profesores para que luego ellos den sus clases con enfoque de género. Es que todo pasa por por la educación en género.
P: Apenas un 30 % de las fuentes informativas de los principales medios digitales españoles son mujeres. ¿Qué cree que ocurre para que las periodistas y los periodistas no acudan a fuentes informativas que sean mujeres?
R: Toda nuestra cultura es patriarcal, el enfoque que nos dan para analizar la vida es machista, es un enfoque totalmente masculino. Entonces los periodistas que llegan a una redacción tienen un enfoque totalmente masculino de ver el mundo. Eso lo analizo en el libro. Ya de partida se ha analizado que las mujeres, aunque no tengan formación en género, sí tienden a fijarse más en lo que les pasa a las mujeres. Me me contaba hace poco Almudena Ariza que ella, por ejemplo, ahora mismo que está de corresponsal en una guerra, observa que los hombres corresponsales se dedican mucho a hablar del armamento, de los militares, de la estrategia militar… Las mujeres vamos más allá e intentamos contar historias de los habitantes que están sufriendo la guerra. Contratar a mujeres no significa que vayamos a hacer un periodismo feminista, pero sí vamos a hacer un periodismo más social.
P: Recorre varias secciones que solemos encontrar en los medios. ¿Hay alguna en la que se recrudezca especialmente esta falta de perspectiva feminista?
R: Yo creo que la sección más machista son los deportes. De hecho, doy un un manual de estilo solo para periodistas deportivos, porque creo que hay más hombres que se dedican a contar los deportes. Las mujeres que cuentan los deportes creo que tienden a imitar a sus compañeros porque romper brechas es siempre muy complicado cuando tú estás en minoría, como pasa con las periodistas deportivas. Si analizas la información deportiva te das cuenta de cosas que son tremendas, cómo los hombres se siguen fijando en el cuerpo de las mujeres, aunque lo que estén haciendo sea una actividad deportiva. También en todo lo que tiene que ver con la moda es donde mas noticias machistas vamos a encontrar. Pero el libro también demuestra que el machismo está en todas las partes, ya sea por invisibilización o por contenidos abiertamente machistas.
P: Otro de los temas que aborda en el libro es la crítica a las secciones, plataformas o portales de igualdad dentro de los medios. ¿Cuál sería la solución o la alternativa siendo conscientes de la dificultad que hay para que los medios incluyan la perspectiva de género de forma transversal?
R: Siempre es mejor que exista una sección de deporte femenino a que no exista nada. Dicho esto, a mí me me parece que al final hacemos guetos para quienes nos interesa la información feminista. Pero quién no tiene la sensibilidad feminista, va a pasar de largo. Primero, los medios de comunicación tienen que invertir en formación en género y luego propondría que hubiera una corresponsal o un corresponsal en género por cada área. O sea, de la misma manera que hay un editor que revisa la calidad de la noticia, que hubiera un editor en género para que analizará cuáles son las claves feministas dentro de cada noticia. Creo que si hubiera ese esfuerzo por estructurar todas las noticias con enfoque de género y hubiera periodistas que ayudaran a sus compañeros a visibilizar la desigualdad de cada noticia, yo creo que avanzaríamos un montón más. La idea sería eso, un equipo de edición en género que asesora.
P: ¿Cual es el gran reto para conseguir que el periodismo sea feminista?
R: El gran reto es la educación, es la coeducación, ese es el número uno. El segundo es formación en género para todos los estudiantes de periodismo. En tercer lugar, yo creo que deberíamos tener unos indicadores de género para los medios de comunicación, un observatorio donde anualmente viéramos cuántas noticias se protagonizan mujeres, cuántas noticias se han considerado que no cumplen el nivel, cuántas fuentes, cuántas expertas están colaborando como firmas de opinión, o sea, todos esos indicadores que ayudaran a corregir la situación.
P: ¿Y respecto a la cobertura de violencias machistas?
R: Yo creo que le pegamos un zarpazo enorme a partir del 2018, hubo insecticidas por todas las redacciones. De aquellos barros, estos lodos. Pero, sin duda, no hemos matado al bicho. Toda esta ola ultraconservadora, fascista, todos estos pseudomedios y toda esta desinformación que niega la violencia de género nos ha perjudicado claramente. Yo creo que las feministas deberíamos tener todas una una agenda abolicionista y tenemos que luchar por por la dignidad de las mujeres.
Portada: La periodista y experta en igualdad de género, María Grijelmo, posa junto a su libro ‘Claves para un periodismo feminista’. Foto cedida
Fuente: EFE (efeminista.com)
