Por Laura de Grado y Sarah Sidki
La exgimnasta Almudena Cid, reconocida por su trayectoria en cuatro Juegos Olímpicos, ha lanzado un contundente llamado a dignificar y profesionalizar el deporte, y ha pedido solidaridad a las deportistas para que disciplinas como la gimnasia rítmica logren la misma visibilidad e impulso que ha alcanzado el fútbol femenino en los últimos años.
«Es necesario avanzar hacia la profesionalización del deporte porque en ciertos deportes nuestro historial de vida laboral no incluye nuestra carrera como deportistas, es decir, no hemos cotizado en la Seguridad Social», ha compartido con Efeminista durante su participación en la Feria del Libro de Madrid, donde ha firmado ejemplares y participará el 14 de junio en la mesa Deporte, literatura y mujeres: la literatura como forma de enfrentar el desafío de ser una mujer deportista.
Tras su retirada en 2008, Cid (Vitoria, 1980) ha volcado su energía en la escritura, con un enfoque particular en la literatura infantil y en los álbumes ilustrados. Sus libros, Monstruos de minuto y medio (Loqueleo) y la serie Olympia (Alfaguara), reflejan su experiencia deportiva y buscan inspirar a las nuevas generaciones en momentos de soledad o transformación.
La deportista participó en cuatro Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008), y es la única gimnasta rítmica que ha disputado cuatro finales olímpicas. Para lograrlo, tuvo que sortear críticas, cambios corporales, barreras y comentarios que afirmaban que no podía seguir en la élite a su edad. Con 28 años compitió en sus últimas olimpiadas y demostró que su disciplina puede ser «un deporte de mujeres» aunque siempre se ha considerado de «niñas».
Catorce años después de su retirada, Cid reconoce que la gimnasia rítmica es ahora mucho más sana. Celebra que se señalen y penalicen las malas prácticas de los entrenadores, que haya mayor diversidad corporal entre las gimnastas y que se esté empezando a normalizar la conversación sobre la menstruación y la necesidad de descansar durante ese periodo.
Trasladar su experiencia deportiva con libros infantiles
Pregunta (P): ¿De dónde nace la idea de escribir cuentos para niñas y niños y libros ilustrados como ‘Monstruos de minuto y medio’?
Respuesta (R): La idea de escribir libros infantiles nació cuando me retiré. Siempre pensé que si tenía que trasladar lo que había sido mi experiencia deportiva o mi paso por el deporte tenía que ser con un vocabulario y con una puesta en escena que fuera atractiva para los más pequeños, porque durante mi infancia sentí que no había una lectura que hablara de lo que yo sentía.
P: Otra de la colecciones que tiene es ‘Olympia’, ¿qué cuenta?
R: La serie de Olympia cuenta mi alter ego, la historia de una gimnasta. Cronológicamente es mi vida deportiva, con la diferencia de que los años pasan en menos tiempo. Es decir, intento condensar las experiencias y crear alguna aventura para que sea atractivo en cada uno de los libros, pero con una continuidad.
Me apetecía contar ese cambio de niña a mujer dentro del deporte, porque viví mucha soledad en esa transición y mucha incomprensión. Creía que si una niña o niño que estuviera pasando por ese momento, leían algo que hablaba de ellos o de ellas, iban a sentirse acompañados. Necesitaba sentir que podía acabar o facilitar esa soledad.
Almudena Cid y la barrera de la edad en la gimnasia
P: ¿Qué papel cree que tiene la literatura infantil para crear referentes?
R: Me parece súper importante porque están leyendo sobre la historia de una mujer que rompió barreras, que en un momento dado sintió que la coherencia de seguir en la élite solo la pensaba ella y que tenía razón. Al final, cuando hay esos techos de cristal o esa sensación de que nadie te comprende, es cuando traspasas y vas más allá, te escuchas y sigues tu intuición. De repente hay un día que dices, ostras, estaba en lo cierto aunque me hicieron creer que no, y luché contra lo que pensaban los demás y conseguí que no me invadiera. Y llegué y cerré mi carrera deportiva habiendo hecho cuatro Juegos Olímpicos y demostrando que es un deporte de mujeres, cuando siempre se ha considerado de niñas. Eso es lo que van a leer.
P: Rompió una barrera tremenda al decidir no retirarse hasta los 28 años, cuando se creía que a esa edad ya no se podía competir. ¿Fue fácil encontrar referentes cuando era más joven?
R: Tenía un referente, Oksana Kóstina, una gimnasta de la antigua Unión Soviética que pudo competir cuando esta se separó y se proclamó campeona del mundo. De ella me gustaba hasta el tapping que se ponía, los pelitos que le salían de moño, su forma de expresar su gimnasia, su capacidad de mirar a las juezas. Al poco tiempo de ser campeona del mundo falleció en un accidente. Yo siempre pensé que si no hubiera tenido ese accidente ella hubiera continuado porque yo la veía en su mejor momento.
Hay muchas niñas que no habían nacido cuando yo me retiré y que me tienen como referente. Saben perfectamente quién soy en la historia. Simplemente se ilusionan solo por estar contigo, por verte, por saber que has marcado una generación y porque has roto con los límites establecidos. Aún son muy pequeñas para entenderlo pero se enteran, saben que has hecho algo importante. Y aunque ya no estás en activo, quince años después, te siguen y saben que eres Olympia también.
«Instaurar el miedo y la amenaza no lleva a nada»
P: ¿Ha cambiado la exigencia hacia las niñas que compiten a alto nivel en los últimos años?
R: Sí que ha habido un cambio porque, aunque no es tan efectivo como queremos, sí existen ya denuncias hacia aquellos técnicos que no tienen buenas prácticas en el deporte. Ya se han marcado unos límites y se ha puesto en boca de todos que instaurar el miedo y la amenaza no lleva a nada, solo conseguir un resultado inmediato. Pero a largo plazo no tiene resultado. Muchas veces prevalece el ego del entrenador, de sus resultados, de lo que ellos quieren conseguir y se olvidan de que tienen material sensible.
En todo este tiempo que llevo retirada yo he querido tener esa labor divulgativa de que las buenas palabras, las buenas prácticas, la pedagogía y la metodología hay que instalarlas, es necesaria, porque si no esa gimnasta va a acabar su carrera y el recuerdo que va a tener de su paso por el deporte va a ser nefasto.
Cuerpos diversos en gimnasia rítmica
P: ¿Y las imposiciones corporales?
R: Sí que ha habido una evolución y en estos Juegos Olímpicos vamos a ver muchas tipologías. Esto es maravilloso para las niñas y niños que van a ver este deporte, que van a ver que da igual que seas más alta, más baja, más gruesa…No todos tenemos los mismos cuerpos.
Sí que ha habido un cambio. En mi época el cambio de cuerpo estaba asociado a ‘estás gorda, deja paso a otras generaciones’. Yo lo viví así y así lo han vivido muchas compañeras mías. Yo llegué a ver a gimnastas que se fueron de la gimnasia porque estaban pasando por ese cambio, y no es fácil soportar la presión del cambio en alto rendimiento. Hay que ayudarles a que entiendan que el cambio es normal y que es un periodo de tiempo que termina.
También, ahora tenemos más información y la posibilidad de decir abiertamente «estoy con el periodo, me duele la tripa, me tengo que tumbar y hoy no entreno porque me duele la tripa». Antes daba igual que te doliese la menstruación, tenías que entrenar. Además, no podías tomar cualquier antiinflamatorio porque algunos daban dopaje. Entonces es un gran avance que podamos hablar de esto con esta normalidad. A mí me gusta mucho hablar con las adolescentes del cambio que van a experimentar, no a sufrir, a experimentar.
P: La FIFA acaba de modificar el reglamento para ampliar las bajas por maternidad y para regular el dolor menstrual en el mundo del fútbol. ¿En qué situación está esto en la gimnasia?
R: Me alegro de que se estén teniendo en cuenta estas dificultades, porque compaginar el deporte con la maternidad es muy complicado. Es cierto que el fútbol femenino se ha profesionalizado antes que la gimnasia rítmica, que está fenomenal porque creo que eso también marca el inicio a una regularización para el resto de los deportes.
Luego, además, nosotras competimos con maillot, entonces imagínate lo que puede suponer para nosotras en el propio periodo que te acaba de bajar la regla hacer un ejercicio de rutina con esa ropa y tener que normalizar si manchas.
Ahora para la menstruación gracias a que existen otro tipos de productos menstruales, como la copa o la braguitas menstruales, que nos facilitan la vida.
«El oro de gimnasia lo eclipsó el triunfo del fútbol femenino»
P: Hace una semana el equipo de gimnasia rítmica de España ganó el Campeonato Europeo y apenas salió en los medios, a pesar de estar a las puertas de los Juegos Olímpicos…
R: El oro de las españolas lo eclipsó el triunfo del fútbol femenino. Tendríamos que estar en el mismo sitio. Es una cuestión del impulso que hay con el fútbol. Creo que es un momento para que también nosotras, las mujeres deportistas, nos solidaricemos. A ellas les ha costado mucho, y evidentemente no son las responsables, son los medios de comunicación, pues imagínate lo que les va a costar al resto.
Hemos entendido que nuestro deporte no es minoritario, es menos mediático. Nosotras tenemos un público con mucho fanatismo y muy entendido que es algo que pocos deportes tienen. Gracias a los Juegos tiene más exposición y gracias ello los deportes menos mediáticos van a tener su lugar.
Avanzar hacia la profesionalización del deporte
P: ¿Cuál es el gran reto para conseguir esa visibilidad y para poder vivir de ello?
R: Primero, que las instituciones que están en la pirámide de la responsabilidad, que se responsabilicen, porque el deportista ya tiene bastante con trabajar, entrenar y cumplir. Creo que es algo que le compete más a la gente que está por encima de las gimnastas.
Luego, es necesario avanzar hacia la profesionalización del deporte porque en ciertos deportes nuestro historial de vida laboral no incluye nuestra carrera como deportistas. Es decir, no hemos cotizado en la Seguridad Social. Yo he estado dieciséis años en la élite y desde el año 2000 tuve que ser autónoma porque sino no iba a cotizar. Por encima del lugar que les damos en los medios, hace falta una dignificación y una profesionalización, y pasa por que nosotros sintamos que el trabajo que estamos haciendo es trabajo.
Y esto es lo que va a hacer que niñas y niños vean los Juegos cada cuatro años y vean deportes que no sabían que existían y que puedan profesionalizarse y no dejarlo a las quince años. Ojalá lo podamos extender porque si los padres ven que hay un futuro o que al menos cotizan, les dirán, sigue el deporte.
Cuando nos retiramos y pasan los años, es entonces cuando se aborda la salud mental de los deportistas. En ese momento, se experimenta un bajón importante al pensar que lo que hicimos no valió la pena, ya que estamos fuera de los focos, sin importarle a nadie y sin vida laboral.
Fuente EFE (efeminista.com)
