Escritura de ideas

Brainwriting: ¿por qué es una técnica que supera al brainstorming?


Por Laura Gambale

Gracias a las neurociencias sabemos que la creatividad puede entrenarse a partir de una serie de pasos y, fundamentalmente, de la constancia de la persona que aspira a generar más y mejores ideas.

Probablemente te suene familiar el término brainstorming o “lluvia de ideas”, especialmente útil para cuando se busca generar muchas ideas en poco tiempo en ámbitos laborales, en organizaciones, y por qué no, en ámbitos donde hay vínculos íntimos en juego. Si bien su efectividad es real y está al alcance de la mano casi de cualquier persona, tiene algunos obstáculos especialmente para aquellas personas tímidas, que tienen buenas ideas, pero que puede costarles expresarlas de manera oral. En respuesta nace el término brainwriting o “escritura de ideas”.

Para diferenciar ambos conceptos, retomamos las palabras de Linus Pauling, Premio Nobel de la Paz y también Nobel en Química: “El brainwriting es una dinámica de grupo similar al brainstorming, pero con la peculiaridad de que los participantes escriben en un papel sus ideas antes de ponerlas en común con los demás”.

Los creadores del término brainwriting, Leigh Thompson y Loran Nordgren, profesores en la Kellogg School of Management, en Estados Unidos, quienes diferencian dos grandes etapas de esta técnica: El proceso de generación de ideas del proceso de puesta en común de ideas.” En este caso, se apunta a alcanzar un gran número de ideas, independientemente de quién las aporte y en qué momento lo logre hacer.

Diferencias: La principal diferencia entre el Brainwriting y el Brainstorming es que la generación de ideas se realiza de forma individual; una vez escritas en una hoja se puede poner en común y trabajar en equipo.

Similitudes: En ambas, el objetivo es generar el mayor número de ideas posibles para resolver un problema o reto, buscando que sean diferentes, creativas y conduzcan a soluciones distintas a las habituales.

5 ventajas de la «escritura de ideas»

1- No hay tiempo para las bromas: No existe el momento de las bromas iniciales de los “simpáticos” del grupo, intentando asociar ideas a chistes.

2- Desaparece la personalidad que se lleva el centro de las miradas: La timidez para expresarse que algunas personas tienen, hace que en el brainstorming aparezcan figuras que suelen acaparar la conversación. Con el brainwriting desaparecen, ya que todos tienen la oportunidad de escribir lo que piensan en su papel.

3-Todas las ideas valen por igual: El final de un brainwriting es un montón de ideas escritas en papeles y todas valen por igual, sin importar el orden en que fueron escritas. A veces, en los procesos de brainstorming, las primeras ideas que se expresan logran adquirir más peso que las últimas.

4-El proceso de pensamiento individual no se interrumpe: En el brainstorming, la constante conversación con ideas que aparecen de repente hace que los que están participando de esa sesión se desconcentren con facilidad. En el brainwriting no hay riesgo de desconectarse de la propia voz.

5-Menos “vacíos” de pensamiento: Cuando uno habla, otro deja de pensar y escucha. Ese momento en que paras de pensar puede interpretarse como pérdida de oportunidades para generar nuevas ideas.

Una técnica popular: Brainwriting 6-3-5

Se requieren 6 personas, que escriban 3 ideas en solo 5 minutos.

Al cabo de ese tiempo cada persona debe pasar su hoja con sus tres ideas a la que tiene al lado, y ella debe agregar 3 ideas más.

El proceso se repite hasta que cada una de las 6 personas haya escrito en las hojas de las 5 personas con las que está compartiendo la técnica

Fuente consultada: Design Thinking España

Fuente de la noticia: OHLALÁ (somosohlala.com)