Entrevista

«La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual es un crimen atroz»


Por Coché Echarren

La escritora, actriz y directora, Adriana Davidova, autora de La hembra Apócrifa, Hacer el Amor a un Ángel, El Deseo entre otros- acaba de recibir el primer premio del certamen de poesía Mujeres Silenciadas Argentina Rubiera de Langreo. En su discurso de agradecimiento no olvidó nombrar a la persona con la que comparte su vida, el actor Liberto Rabal, ya desde aquel año (1997) en que Almodóvar apostó por él. La pareja ha compartido escenario (Hacia el amor), proyectos y rodajes (películas como Jump o Síndrome). Los dos dirigen su productora Agua en el Desierto. Su hijo Daniel, de 25 años, ha heredado sus mismos intereses.

Felicidades por ese primer premio que has obtenido con tu poema En Memoria.

¡Gracias! Es un honor haber sido galardonada con el primer premio por unanimidad del jurado, en este certamen tan significativo y tan necesario, que busca honrar y homenajear a las mujeres que han sido y son condenadas a un silencio doloroso una y otra vez.

Mi poema nació en memoria de las miles y miles de mujeres y niñas, víctimas inocentes, de las diferentes barbaries de las que aún hoy, en pleno siglo XXI, son capaces algunos de nuestros congéneres. Silenciadas, maltratadas, vejadas, asesinadas, violadas, despojadas de su dignidad de seres humanos. La protagonista es una, pero en realidad es la voz y el espejo de todas las que padecen en sus cuerpos, en su alma, en su mente… el terror del maltrato brutal que abarca cada segundo, cada instante de su día a día. Como una condena en un secuestro perpetuo.

En 2023, 56 mujeres fueron asesinadas a manos de un hombre que era o había sido su pareja. Siete mujeres más que el año previo. Y este año, estando apenas en su inicio, ya ha habido víctimas. Es trágico. No debería haber ni una víctima más. Todas y todos de algún modo somos ellas. Y entre todas y todos debemos transformar esa realidad.

¿Cuál es tu vínculo con este problema?

Me siento totalmente implicada desde niña, comprometida firmemente en hacer todo lo que esté en mis manos siempre, para darles voz y visibilidad a las víctimas de la injusticia, la violencia, la invisibilidad o el silencio impuesto sobre distintas situaciones de las que las mujeres, niñas y niños suelen ser las víctimas más vulnerables y más frágiles. Por ejemplo, mi poemario La Hembra Apócrifa fue creado por y para esos seres humanos necesitados de nuestra mirada, nuestra escucha, nuestra acción.

¿Qué opinas de esos sectores que niegan la existencia de la violencia de género?

Precisamente ante eso, es cuando más debemos seguir arrojando luz, poniendo el foco, dando voz a la realidad incontestable de esas víctimas. Debemos mostrarnos totalmente solidarios como sociedad y como individuos con cada una de esas mujeres, con cada una de esas niñas y niños víctimas directas muchas veces de esa violencia de género y otras, convertidos en testigos de ese horror, lo cual en sí mismo es violencia y en huérfanos con recuerdos ya imborrables para siempre.

¿Cuáles han sido tus causas, a lo largo de tu vida y tu obra?

La violencia de género, la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, el maltrato infantil, el abuso infantil, las diferentes esclavitudes que a día de hoy en pleno siglo XXI perduran o se han incrementado, la falta de derechos humanos más básicos para miles de seres humanos en el mundo… Las niñas y niños víctimas de la atrocidad de las guerras, que deberían ser anacrónicas a día de hoy y, sin embargo, existen y se perpetúan ante nuestros ojos.

¿Cómo es eso posible? ¿Cómo puede existir el terror? ¿Cómo puede existir el terrorismo? ¿Cómo puede haber guerras en pleno siglo XXI? ¿Cómo puede el ser humano seguir usando, ejerciendo la violencia sobre el prójimo una y otra vez para conseguir sus fines, tantas veces atroces en sí mismos? Las injusticias sociales más próximas y las que suceden a kilómetros de aquí y afectan a la mayoría de la población del mundo.

Por ejemplo, algo tan trágico como el hambre, la falta absoluta de alimento para esos millones de mujeres, hombres, niños, niñas, bebés… que fallecen desnutridos en los brazos desesperados de sus mamás, que a su vez apenas se mantienen en pie. Imágenes brutales de desolación que no pueden pasar ignoradas.

Hemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos. Cada una, cada uno desde donde está, con lo que pueda, con lo que sepa. Y siempre se puede ayudar. Siempre se puede dar lo mejor de nosotros para cambiar las cosas. Así lo creo y así lo siento desde el corazón.

¿Hay algo especialmente urgente en este momento, en tu opinión?

 

Todas las nombradas y también todo aquello que está sucediendo con las mujeres y niñas en gran parte del mundo y que ni siquiera podemos saber, cuando no interesa enseñarlo al mundo e informar debida y con rotundidad sobre ello. Mujeres completamente ocultas detrás de una tela mortuoria negra, y privadas de todo derecho humano más básico. Encerradas, perseguidas, vendidas, torturadas, “cazadas”, asesinadas, lapidadas ante la más absoluta indiferencia del mundo.

 

La barbarie que sucedió con Masha Amini por un mechón de pelo asomándose desde el pañuelo, es el reflejo de una pequeña gota de la atrocidad a la que están condenadas esas mujeres y niñas invisibles y privadas de su humanidad. A ellas va dedicada mi obra de teatro Lapidada. A ellas y a las que aquí mismo, en nuestras ciudades, en nuestros edificios, detrás de las puertas de sus hogares, padecen la más absoluta lapidación de su identidad como ser humano.

Porque detrás de cada causa hay una historia, hay seres humanos que se preguntan; ¿por qué? Detrás de cada causa hay historias de seres humanos que merecen la dignidad y la vida simplemente por el hecho de haber nacido. Y la solidaridad que mostremos debe ser máxima y plena.

Fuente de la información: elperiodicodelvoluntariado.com