Silvina Bucci en su libro «Volvamos a empezar» habla, entre otros temas muy interesantes, de los problemas de comunicación y dice al respecto:
«La comunicación es un componente fundamental en cualquier relación y las parejas no son la excepción. Pero a pesar de su importancia, la comunicación afectiva puede ser un desafío, incluso para quienes se an y conocen bien. Esto es simplemente porque cada persona trae consigo sus propias experiencias, personalidad, expectativas y formas de expresarse. Estás costumbres que aprendimos de nuestras familias de origen pueden hacernos más propensos a interrumpir, defendernos, juzgar, aconsejar, a dar vueltas y no ser claros, a ser evasivos, a ignorar los sentimientos del otro, a ser muy directos o poco expresivos, a no saber escuchar, quizás también a no saber cómo hablar, y esto último parece raro pero es muy frecuente. Hay familias en las que existe la creencia de que las personas que se quieren no discuten, entonces cada vez que algo les molesta, lo barren debajo de la alfombra, no lo dicen, y la familia termina siendo una acumulación de montañas de cosas no expresadas bajo la alfombra por no discutir.
Esta evasión de las discusiones probablemente deriva de las pocas habilidades de comunicación, y es que si cada vez que trato de hablar algo terminamos peleando, mejor ya no hablamos de los problemas y así hay paz. Claro, está paz es ficticia, porque lo más probable es que haya resentimientos y angustias no habladas en cada miembro de la familia y que algún día las montañas que hacen debajo de la alfombra exploten y ahí sí, discutirán.
Las expectativas no realistas también pueden interferir en la comunicación en una relación. A veces, las personas esperan que su pareja adivine sus pensamientos y necesidades sin tener que expresarlos, y esto puede llevar a suposiciones erróneas y a frustraciones porque piensan que la pareja «tendría que haber sabido».
Texto del libro «Volvamos a empezar»
