Igualdad de género

Interrumpieron una conferencia de Marcela Lagarde por un feminismo inclusivo


Por Ane Amondarain 

Más de una decena de estudiantes con banderas del colectivo trans y no binario han interrumpido este 20 de marzo una conferencia de la antropóloga mexicana Marcela Lagarde en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) con proclamas a favor de un feminismo inclusivo.

El acto se ha celebrado con motivo de la adhesión de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM a la Cátedra Internacional Marcela Lagarde y de los Ríos, que nació en 2015 con el objetivo de conformar un espacio académico y de incidencia política para desarrollar actividades en torno a la erradicación de la violencia de género en México y otros países iberoamericanos.

A mitad del discurso de la teórica Lagarde (Ciudad de México, 1948), una de las voces más reconocidas del feminismo latinoamericano, estudiantes de la Complutense la han interrumpido con gritos como «fuera TERFs (feministas radicales transexcluyentes) de la universidad», «aquí está la resistencia trans» o «mujeres con pene, mujeres con vagina, hay muchas más mujeres de las que te imaginas».

Ante esta interrupción, Marcela Lagarde, que destaca por su carácter sereno, ha decido no entrar en debate. En 2020, en una entrevista publicada por el digital Público, la mexicana se mostraba abiertamente en contra del transactivismo queer, por considerarlo una amenaza contra el «borrado de las mujeres».

Durante el escrache, la decana María Esther del Campo García ha intentado mediar para poner fin a la protesta, pero finalmente la conferencia se ha tenido que pausar durante más de media hora y ha continuado en otra de las salas de la facultad.

Lagarde fue de las primeras teóricas en impulsar el uso de las palabras «sororidad» y «feminicidio».

 

De hecho, gracias a su lucha consiguió introducir el delito de feminicidio en los códigos penales de México y promovió la creación de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencias en este país.

Este 20 de marzo, en Madrid, ha expresado la necesidad de que «las mujeres tejedoras de paz» se alejen del «lenguaje hostil, destructivo y agresivo que no corresponde con la ética de paz que nos importa». En su caso, ha confesado haber sacado la palabra «combate» de su vocabulario cotidiano.

«No estoy en la trinchera ni en el combate por la violencia contra las mujeres y las niñas», sino en «la construcción de paz y de derechos humanos», ha expresado.

Con ello, ha reivindicado la «búsqueda de la comunidad, del contacto, del sumar otras opciones y analizarlas, no guerrear, sino entendernos en el sentido más profundo de la palabra».

Y ha recordado que ningún camino se transita sola, tampoco en la carrera académica e investigadora. Es por ello que ha matizado que todos sus reconocimientos, como la creación de esta Cátedra, son fruto de un trabajo colectivo.

Asimismo, ha subrayado la pertinencia de continuar ampliando la genealogía feminista y ha recordado que hubo dos libros que marcaron su vida personal y profesional: ‘El segundo sexo’, de Simone de Beauvoir; y ‘Mujeres, locura y sociedad’, de Franca Ongaro, una de sus grandes maestras.

 

Según ha expresado, la genealogía feminista y la memoria histórica de las mujeres pasa por recuperar las historias y los hallazgos de «ideólogas, politólogas, activistas, dirigentes de todo tipo, que son mujeres con vidas muy complejas porque sobrevivir como feminista y como mujer en algunas partes del mundo es un reto».

Por su parte, la decana de la Facultad María Esther del Campo García ha celebrado que se reconozca el trabajo en las áreas de estudios de género, aunque ha lamentado que «queda mucho por hacer en materia de violencia contra mujeres y niñas, exacerbada por una falta de reconocimiento del otro y de la diversidad».

La profesora del grupo de investigación Género y Políticas María Bustelo ha coincidido en esta visión y ha denunciado los escasos títulos honoríficos otorgados a mujeres investigadoras en la Universidad Complutense.

No obstante, ha señalado que si bien hace veinte años «los estudios feministas y de género no se reconocían en el área de ciencias políticas», en la actualidad, «estos estudios han dejado de ser marginales».

En España forma parte de la Cátedra la Universidad Rey Juan Carlos a través del Observatorio de Igualdad de Género, a la que se suma ahora la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.

Su carácter itinerante hace que esta Cátedra se instale en las diferentes universidades que quieren unirse y que trabajan partiendo del pensamiento feminista lagardiano sobre la construcción de paz, el amor romántico o la autonomía de las mujeres, entre otras líneas de investigación.

Fuente foto portada: EFE/ José Manuel Vidal

Fuente de información: feminista.com (EFE)