Plumas femeninas

«Amor capital», el alegato de Karmele Jaio por construir relaciones afectivas sanas


Por Ane Amondarain

La escritora y periodista Karmele Jaio, una de las voces más laureadas de la literatura vasca, presenta «Amor capital», su última novela traducida al castellano, en la que narra las consecuencias de una educación sentimental basada en estereotipos de género y con la que reivindica la necesidad de tejer relaciones afectivo-sexuales sanas.

«Tengo siempre la sensación de que no elijo los temas de mis libros. Escribo sobre lo que quiero saber y quería hablar del amor porque creo que llamamos así a muchas cosas que quizá no lo son. Puede que sea deseo, el miedo a la soledad, la vitamina de autoestima que nos da el hecho de que alguien se enamore de nosotras…», explica Jaio (Vitoria-Gazteiz, 1970) en una entrevista con Efeminista.

La Premio Euskadi de Literatura 2020 y hábil narradora de las relaciones humanas se propone desmontar en «Amor capital» (Destino, 2024) la forma en que han enseñado a amar a las mujeres desde niñas porque, como apostilla, «nos han negado muchos ámbitos de poder, pero nos han ofrecido el amor y nos han ensañado a amar con una centralidad absoluta del amor en nuestras vidas».

De este modo, la autora señala que a pesar de que las mujeres han dado muchos pasos hacia delante en ámbitos como la política, la academia o el activismo, el amor es aún un tema sobre el que cuesta hablar.

La «injusticia del amor» que sufren las mujeres

«Mis heridas no eran únicamente mías», se puede leer en ‘Maitasun kapitala’ (Elkar, 2023), título de la publicación original en euskera. La escritora sostiene que esta realidad es fruto de un problema estructural que afecta a la mayoría de las mujeres, incluida Olga, protagonista de la novela, una profesora de universidad que pese a considerarse una persona fuerte, libre y leída cae en una relación tóxica e intenta comprender cómo ha podido llegar a este límite.

Karmele Jaio matiza que si a las mujeres se les enseña a entregarse en cuerpo y alma, a las hombres se les educa para «defenderse del amor y tener miedo al compromiso».

Este desequilibrio da lugar a relaciones machistas en las que las mujeres sienten «una sensación de malestar y de injusticia». Es por ello que también ha considerado pertinente describir con máximo detalle los encuentros sexuales entre Olga y su amante, ya que en estas situaciones también se cometen abusos.

«El amor es ciego, pero las amigas no»

Reconocer las violencias sufridas no es sencillo. «En otros ámbitos quizá las relaciones de poder se vean más claras y se reconozcan más fácilmente, pero en el ámbito del amor y del sexo es más difícil por el simple hecho de que quien domina y quien es dominada se supone que se quieren», apunta.

En este sentido, la que fuera responsable de comunicación de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer, expresa que se necesita distancia «porque durante el enamoramiento estás más cegada y nos cuesta reconocer que alguien a quien admiramos y por la que sentimos atracción nos esté tratando mal». Por eso en ‘Amor capital’ pone en valor la sororidad, el compartir experiencias y el airear cuestiones íntimas entre mujeres.

«Cada una tendrá una vivencia diferente del amor pero el aprendizaje sentimental ha sido el mismo», declara.

Y destaca una frase que recoge en el libro y que refleja muy bien lo que desea expresar: «el amor es ciego, pero las amigas no». Además, reivindica dar y compartir amor no soló en el ámbito de la pareja porque contrariamente a la creencia de que cuidar más relaciones sociales puede debilitar la relación de pareja, ella sostiene que «dar amor a más gente, hace que esa pareja sea más fuerte».

«El amor es importante en nuestras vidas, como lo es el cuidado. Pero el amor como un elemento de crear comunidad, de crear un nosotras. El amor en un sentido amplio», prosigue.

Aparte de las experiencias compartidas, este libro evidencia que la literatura y el arte feminista también ayuda a «poner nombre a lo que pensabas que sólo nos ha pasado a nosotras». Simone de Beauvoir, Kate Millet, Alexandra Kollontai, Bell Hooks o Eva Illouz son algunas de las autoras que se citan en esta obra.

«Las escritoras vascas han venido para quedarse»

Preguntada por cómo ve las relaciones de pareja en adolescentes, se muestra preocupada y pese a que celebra que haya más libertad en cuanto a elegir la forma de amar y el tipo de pareja que se desea tener, duda de que estas nuevas formas de relacionarse «hayan cambiado de alguna manera la posición de mujeres y hombres».

La Premio Euskadi de Literatura por ‘La casa del padre’ (‘Aitaren etxea’, en su versión original) considera que el mayor cambio que se ha dado en el panorama literario vasco es que algunas escritoras se hayan convertido en referentes tanto del público lector masculino como femenino.

Pero se muestra incómoda ante la manida etiqueta «boom de literatura femenina» porque, como se aqueja, «eso es hablar de moda, de algo pasajero y, en la literatura vasca, las escritoras han llegado para quedarse».

Karmele Jaio es autora de tres libros de relatos, el último de ellos ‘No soy yo’ (Destino, 2022), uno de poesía y tres novelas: ‘Las manos de mi madre’ (2008), que recibió numerosos premios, fue adaptada al cine y su traducción al inglés le valió el English Pen Translates Award 2018; ‘Música en el aire’ (Ttarttal, 2013) y ‘La casa del padre’ (Destino, 2020).

Fuente: EFE (efeminista.com)