Por Pamela Vestfrid

El arte que se destaca en Buenos Aires


Por Pamela Vestfrid

La ciudad de Buenos Aires se destaca por sus plazas atestadas de rejas, por su cielo abrumado de edificios majestuosos y cablerios que dificultan la visión del horizonte para cualquier peatón que oriente su mirada al sol.
No obstante, cuenta con algunos oasis para provocar la imaginación y la creatividad, como sus diversos museos y centros culturales. Muchos de los cuales son de acceso gratuito y ofrecen una amplia paleta de opciones para
grandes y chicos. Todo esto se complementa con las cafeterías, restaurantes y teatros, que le han valido el mote de la ciudad que nunca duerme.

En el centro porteño, puntualmente en el barrio de San Nicolás, se encuentran las Galerías Pacífico. Este centro comercial es muy pintoresco, posee grandes dimensiones y es muy concurrido en todo momento de la semana. En este
espacio ligado al mero consumo resalta el Centro Cultural Borges. Así, dos lógicas opuestas conviven: el lucro y el arte, el mercado y la sensibilidad, lo banal y lo cultural. En la actualidad hay varias muestras imperdibles en las Galerías Pacífico, pero Fulguraciones de la artista argentina Renata Schussheim que puede visitarse hasta el mes de julio, es impactante desde que se ingresa al edificio, cuando se alza la mirada hacia el núcleo del segundo piso. Un grupo de nueve nadadoras,
realizadas en tamaño real, que visten gorras y mallas enterizas de color blanco, simulan una zambullida en espiral por los aires del lugar, ofreciéndole al público una instantánea surrealista. Las siluetas femeninas inundan el centro comercial, proponen dejar volar la imaginación por un momento y detenerse a contemplarlas de pie o sentándose
por un rato en los escalones de la Plaza de Artes, para tomarles una fotografía o sacarse una selfie, para demostrar en las redes sociales que se ha estado en un lugar de asombrosa belleza.

Las nadadoras con sus piernas y brazos extendidos fueron hechas en 3D, se mezclan con la atmósfera comercial junto con múltiples esferas, proponiendo la construcción de una nueva dimensión de la realidad ¿De dónde vienen?
¿Hacia dónde van? Los contornos de sus cuerpos esbeltos se mixturan con los rayos del sol que atraviesan el techo de cristal de las Galerías Pacífico.

La propuesta artística de Schussheim no termina con la escena descripta, continua en la sala mayor del Pabellón Berni, cuando se ingresa a un espacioenorme y oscuro. Por pedido de Schussheim el piso y las paredes fueron
pintados totalmente de gris. En su interior se visualizan veintidós fotografías dispuestas en dos paredes,
una frente a la otra, que reflejan paisajes poblados de niños, niñas o familias junto a otro individuo disfrazado de oso polar. Las imágenes han sido intervenidas, son extraños los gestos que allí se enuncian jugando con los
sentidos que el espectador sea capaz de poner en juego, una trama de significaciones de infinitas posibilidades.
Llama la atención la sangre, las miradas extrañas de algunos personajes, las sonrisas forzadas, al igual que la pintura que rebasa los cuadros y tiñe las paredes con los paisajes que se expanden.

La creadora de la muestra ha manifestado que los osos polares siempre le han resultado simpáticos y que las imágenes expuestas las tomó de internet. Las mismas fueron reunidas por un coleccionista que logró reunir miles de
fotografías de personas junto a un individuo disfrazado de oso polar en Alemania durante el periodo 1930/1940. Al parecer eso les resultaba divertido, porque se consideraba que estos animales atraían la buena fortuna.
La artista ha confesado que le gustan los osos blancos de peluche y también Moby Dick, la historia famosa sobre la cacería de una ballena blanca.
Lo que Schussheim no devela, es la razón que la ha llevado a hilvanar osos polares con nadadoras. No todo tiene que tener una explicación racional, y menos en el plano artístico.

En la parte central de la sala hay algunas esculturas diminutas de las nadadoras, otra vez irrumpiendo con su presencia etérea la realidad, para proponer otros mundos a los espectadores. Esta vez sentadas con la mirada
cabizbaja o braceando con solo una pequeña porción del cuerpo en la superficie. Además, hay una escultura de un oso polar. Hacia el final del espacio, en una pantalla de destacado tamaño se proyecta una ola que no rompe, que no se comporta como el resto de las aguas conocidas.
La atmósfera señalada de cuadros y esculturas se completa con una música casi muda, que invita a conformar otro mundillo, que tendrá la forma que se le quiera dar.

En sus declaraciones la artista Schussheim comentó su deseo de provocar en los receptores la imaginación, que logren jugar y armar en sus cabezas la historia que deseen.
Así, resulta alentador que muy cerca del corazón de un centro comercial tan reconocido, movido por el afán de comprar, exista un espacio con otra lógica que regale de manera gratuita la oportunidad de detenerse a pensar. De mirar,
escuchar y dejar vibrar el alma con la brisa que solo el arte puede contagiar.
En las Galerías Pacíficos se encuentran en la actualidad otras muestras, como la de arte oriental o Acrilia, que incluye una serie de maquetas iluminadas y pequeñas, realizadas con deshechos de acrílico.
En un escenario social signado por el metaverso, la inteligencia artificial y las redes sociales, parecería innecesario crear espacios físicos poblados de objetos tangibles que impulsen sentimientos que quiebren lo cotidiano. Sin embargo, resisten los espacios culturales que proponen muestras creativas e innovadoras, que regalan otro tipo de experiencias que inundan el cuerpo y el alma. La ciudad de Buenos Aires se destaca por el Centro Cultural Borges, por sus
muestras ingeniosas de individuos disfrazados de osos, nadadoras esbeltas, mundos diminutos de acrílico y cajitas de marfil.

Este espacio despilfarra arte, permite a los visitantes armar ideas nuevas luego de contemplar galaxias desconocidas, que como el sol alumbra con sus rayos la rutina, permitiendo acceder a un lenguaje nuevo. Todo es posible, como
mezclar el agua y el aceite, las nadadoras y los osos blancos, el mercado y el arte, la vida y la muerte, la rutina y la exploración.

Las fotos que ilustran la nota fueron tomadas por la autora de la misma.