Opinión de Marisa Plano

La necesidad de la escuela como educadora de la vida


Educar va más allá de transmitir conocimientos, una de las finalidades de la educación es trabajar en cada asignatura  dando total participación al pensamiento crítico para lograr un desarrollo integral de la persona y capacidad para trasformar la sociedad.

Durante mucho tiempo se ha dado la importancia con absoluta  prioridad a la dimensión cognitiva, dejando de lado el aspecto emocional , afectivo, moral , cívico y espiritual. El docente se debe sentir pleno cuando lleva al alumno a la reflexión de lograr calidad en su comportamiento y en su relación con los otros , esto no es más que educar también en valores, habilidades, emociones y actitudes.
Educar para la vida es caminar junto al alumno para potenciar en todo momento del proceso de aprendizaje los recursos personales y sociales que  ayuden a desenvolverse en el entorno actual. Nunca dejemos de lado como elemento fundamental en la construcción de la persona y sus competencias, los aspectos que tienen que ver con el pensamiento crítico, porque en definitiva es lo que construye una identidad real ,  unido al pensamiento creativo que muestre flexibilidad en este entorno tan cambiante.
El alumno debe llegar a ser una persona transformadora , autónoma y feliz, que brille con luz propia adquiriendo las competencias, conocimientos y valores necesarios desde edades tempranas para comprender y transformar la sociedad del futuro
En definitiva, al educar para la vida el objetivo trascendental debe ser lograr que el alumno no sea un elemento pasivo que escucha, memoriza y teoriza , sino una persona que actúa y participa de forma activa en todo su proceso integral.
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación