Fiestas

En tiempos difíciles, la Iglesia convoca a celebrar Navidad con «fe y esperanza»

Por Sofía Dalonse

De cara a la celebración de Navidad y el cierre del año, la Iglesia envió su mensaje a la comunidad tras analizar la situación actual del país. Referentes de la ciudad expresaron su punto de vista y manifestaron su reflexión en el marco de la celebración de las Fiestas.

Monseñor Emilio Cardarelli, Vicario General del Arzobispado, se refirió a la crisis actual y señaló: «Nadie escapa al difícil momento que estamos viviendo a nivel socio económico en nuestro país ,con un 43.1 % de pobres y 8.1 % de indigentes«.

Asimismo, habló de la violencia extrema que existe en Rosario y las cifras alarmantes de muertes: «Al 11 de diciembre llevábamos alrededor de 271 homicidios dolosos y un 12% de ellos eran víctimas inocentes, ajenas a las disputas entre narcos. Bebés, niños y adolescentes muertos».

En la misma línea, Marcelo Franchini, Párroco de la Iglesia San Cayetano, realizó un balance del 2022 y aseguró que la violencia en Rosario es un tema más que preocupante: «Existe una cultura de la muerte, adicciones, violencia vandalismo; cosas que nos entristecen y nos hacen mucho daño. Lo que se refleja en los medios de comunicación es un panorama complicado en lo social e institucional, sobre todo en la provincia»

Y continuó: «Hay mucha pobreza y degradación cultural, falta la Justicia para regular la vida social; nos cuenta organizarnos como sociedad».

Franchini destacó que la crisis económica se traduce en la falta de trabajo: «Un trabajo digno y para todos, que nos permita un ascenso social. Eso se perdió, había una clase media que hoy se ha deteriorado, incluso a nivel educativo. Se ha reducido muchísimo la calidad educativa en todos los niveles».

Asimismo, sostuvo que para generar cambios positivos en la sociedad hay que terminar con las grietas : «No veo una Argentina prospera y sana, sino que veo una decadencia cultural y económica que a nadie le sirve, y muy ideologizada, lo cual no permite buscar herramientas comunes para salir adelante. Cada uno quiere imponer ideas, que incluso son foráneas, ni siquiera son nuestras»

No obstante, manifestó que hay cosas que le generan esperanza: «Veo que hay mucha gente que es crítica y tiene un corazón sano. Creo en la gente de abajo y que las cosas se construyen desde la base».

Y continuó: «No se puede apagar la naturaleza humana, creo que va a surgir una rebeldía sana de los jóvenes que quieren algo mejor y va a hacer fuerza para conseguir un cambio social ascendente, aunque muchas cosas están viciadas para nuestros jóvenes. Esperemos que este año se manifieste en querer algo mejor; muchos ante la imposibilidad de crecer se han ido del país, pero hay mucha gente que quiere salir adelante».

El párroco de San Cayetano consideró que ante la negativa la gente se da cuenta del valor del trabajo: «Lo necesita para ganar dinero, pero también para ser lo mejor que pueda ser. El trabajo es una manera de desarrollarse y manifestarse como persona humana y creo que hoy mucha gente lo necesita para expresarse y para ser alguien».

Finalmente, se refirió a la Navidad y expresó: «En esta fiesta cristiana descubrimos el don de la esperanza porque Dios se manifiesta de manera humilde. Nace en un pesebre pobre, las cosas comienzan desde abajo y, sin embargo, no deja a nadie de lado. Jesús, expresión humana de Dios, es una lucecita de esperanza en la noche fría de Belén»

Según comentó,ese nacimiento es la «semillita de cambio de toda la humanidad; Dios no dice que los cambios para prosperar, mejorar, crecer vienen desde abajo. Si los políticos, organizadores de la sociedad, no respetan a los de más abajo esos cambios no son buenos. Los cambios buenos vienen cuando se comprende la realidad del de abajo», cerró.

Por su parte, Cardarelli concluyó: «Jesucristo es el gran don, el gran regalo que Dios nos hace. Creo que estamos viviendo momentos difíciles, pero nadie puede decir como para fiestas estoy yo porque la navidad es una fiesta que hacemos nosotros, es una fiesta que nos hace Dios entregándonos a Jesucristo que vino a compartir su vida con nosotros. Él es definitivamente Dios con nosotros, está a nuestro lado, nos sostiene con su gracia, nos acompaña y nos ayuda a compartir una patria que sea anticipó de la patria del cielo».