Opinión de Marisa Plano

La paz comienza con la educación


La educación es un instrumento esencial para la cultura de la paz, porque permite a los ciudadanos y ciudadanas del mundo ayudarse entre ellos, con el fin de gozar de las mismas oportunidades y utilizar tanto sus competencias como capacidades para hacer las paces. Es bueno además puntualizar que la paz comienza en el interior de la persona. Mientras la paz  no sea sentida en nuestro interior, no podremos gozar de la paz externa , es decir no podremos entender a los demás mientras no nos entendamos a nosotros mismos. Es obvio que existimos con-los-otros, tanto con las personas como con los demás seres que nos rodean.
Y en consecuencia qué hace la educación para la paz?
Educar para la paz es formar ciudadanos íntegros y con múltiples valores; además , un componente fundamentalmente ético y por consiguiente, político. La educación para la paz debe contribuir a buscar una justicia social para vivir con principios sostenibles de dignidad y calidad de vida.
Crear climas democráticos en las aulas, fomentando la reflexión, el intercambio de opiniones y argumentación como defensa que conduzcan a concretar la comprensión de los puntos de vista de los compañeros .
Dejemos en claro que es por medio de la paz que los individuos pueden sentirse a gusto y en armonía consigo mismo y con su entorno social. Es un acuerdo tácito que permite a todos los individuos realizar sus actividades sin interferencias y prevenir la violencia, porque toda paz que nace desde la educación implica cultivar valores como la justicia, la cooperación, la solidaridad, el desarrollo de la autonomía personal y la toma de decisiones, entre otros , rompiendo así las barreras de la discriminación y abriendo paso a la tan necesaria inclusión social.
Por Marisa Plano
Lic.en Ciencias de la Educación