El empoderamiento femenino está vinculado a un proceso continuo mediante el cual las mujeres buscan superarse a sí mismas y deconstruir actitudes nocivas y hábitos aprendidos, con el propósito de encontrar su verdadero ser y expresarlo en sociedad.
En este marco, aparece la concepción de «amor propio», que desde su construcción, adquiere un rol protagónico en la causa. La coach ontológico Carolina Mur explicó los aspectos que aborda y cómo debe cultivarse.
«Muchas veces, en función de los mandatos o creencias que tenemos de la infancia, pensamos primero en amar a los otros y nos olvidamos que para eso primero hay que amarse a uno mismo», expresó Mur e hizo una distinción al respecto: «Esto no implica ser narcisista o enamorarse de uno mismo, desde el ego».
El autoconocimiento
Según la especialista, el punto inicial es que la mujer comience a conocerse desde niña. Esto incluye distinguir en qué cosas es buena, apreciar las cualidades propias y aprender a reconocerlas.
Por lo tanto, según sugirió la coach, resulta fundamental hacer foco en las actividades en las que se destaca para luego, perfeccionarse y mejorar: «El talento suele ser innato, pero hay ciertas habilidades que se pueden desarrollar, y consecuentemente, transformarse en talento».
En la misma línea, manifestó: «Esa definición nos da un margen de seguridad para salir al mundo. Generalmente, en la cotidianeidad se presentan situaciones que nos muestran todo aquello en lo que no somos buenos, lo que aún nos falta mejorar o no estamos a la altura».
Y continuó» Si este aspecto no se entrena desde chico, sobre todo las mujeres, transitamos la vida con esa perspectiva de no creernos capaces; de lo contrario, si se aplica ese entrenamiento, todo puede ser articulado e integrado»
Claves para cultivar el amor propio
Mur sostuvo que para llegar a ese autoconocimiento que conduce al amor propio es necesario evitar las comparaciones, las cuales aseguró que «generan inseguridades«. En este sentido, señaló la importancia de la valoración personal, de preguntarse a sí mismas «cuánto valgo, cuánto aporto» .
La construcción del amor propio, según Mur, está ligada a «cómo y de qué se está nutriendo la mujer». En principio, se refirió literalmente a la alimentación.
Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es la actividad física,los movimientos y el lenguaje corporal. Asimismo, debe implementarse una nutrición adecuada de la mente, considerando los pensamientos, lecturas e información que se recibe.
Por último, lo que respecta al entorno, los vínculos y relaciones sociales. «Hay que tener en cuenta que somos el resultado de las cinco personas con las que pasamos más tiempo todos los días», indicó.
Aceptación y autoestima
La especialista explicó que los aspectos antes desarrollados repercuten en lo emocional: «Las emociones son consecuencia de lo que la mujer piensa y esto hace que nos podamos aceptar como personas. Una mujer que no acepta su todo, en sus luces y sus sombras, ¿cómo luego va a poder vincularse con un otro?, sea un hijo, pareja, amiga o jefe. Lo que muchas veces no nos enseñan es esto de aceptarnos, porque nos entrenan mostrando lo que nos falta y, desde ese lugar, es muy difícil encontrar la seguridad para salir al mundo».
Según esta perspectiva, la aceptación aporta seguridad y está vinculada, al mismo tiempo, con la autoestima. «Es imprescindible anteponerse ante todo, pensar lo que es mejor para mí y esto muchas veces, puede chocar con alguna creencia o mandato que recibimos en la niñez», señaló al respecto.
Y agregó:»El siguiente paso es poner en tela de juicio todas esas cosas que considerábamos como verdades y no lo son. Son temas que debemos repensar y discutir para poder destrabar. De lo contrario, seguir moviéndose en función de esos pensamientos limitantes va a repercutir limitando la capacidad de moverse y los resultados van a ser consecuencia de dicha limitación»
Empoderarse desde el amor propio
En este contexto, Mur afirmó que el desafío es «cuestionar» nuestro sistema de creencias para aprender a «vincularnos» con los demás: «Cuando estamos en un proceso de elevar nuestro nivel de conciencia y evolución, es un gran paso discutirlo».
En este sentido, manifestó: «Llegar a la propia aceptación, discutir nuestro sistema de creencias, aumentar el autoestima y, a partir de eso, vamos a poder decir lo que queremos decir como mujeres, poder expresarnos desde nuestra valoración y protección de nuestros derechos, sin afectar el de los otros «.
Esa asertividad, que en la actualidad escasea en la sociedad, es una habilidad comunicacional y tiene que ver con «decir lo que creo que tengo que decir de tal manera de no faltar el respeto al otro; hablar desde uno mismo», dijo.
Desde esa perspectiva, señaló: «Muchas mujeres no hablan, no pueden decir no, no saben poner límites. Aumentar la autoestima y la valoración personal contribuye a mejorar el vínculo, conversar , expresarme, ser asertiva y poner límites» .
La tarea del coach implica acompañarlas en ese proceso para que se vean, revisen, reconozcan, se paren sobre sus propios talentos, ganen seguridad personal , lideren sus miedos y puedan avanzar con otra determinación en la vida.
Al concluir, destacó: «El camino no es el enojo ni el combatir, la mujer debe empoderarse reconociendo su propio poder, desde las propias capacidades y habilidades; ganar espacios desde ese lugar y no desde el conflicto».

