Opinión de Marisa Plano

Las marcas de la pandemia en la educación


Si pensamos el derecho a la educación desde el enfoque de los derechos humanos y las obligaciones estatales podemos realizar el análisis del impacto de la pandemia sobre la escolarización en todos sus niveles, en donde se problematizan algunas cuestiones referidas a la celeridad con que se implementaron programas educativos a distancia a través de las plataformas digitales, y que han afectado la formación de las personas en la actualidad.

Pensemos que el sistema educativo necesita nutrirse de una comunidad de aprendizaje como proyecto de transformación social y cultural, para conseguir una mejora en cuanto a la alfabetización integral que supere obstáculos presentados en la pandemia en donde nos focalicemos en otorgar los enfoques metodológicos que respeten la singularidad de cada niño y niña y así se pueda lograr la adquisición del conocimiento.

La educación debe ser considerada un agente transformador de la realidad y no una herramienta de adaptación; además del conocimiento académico es preciso reconocer el saber práctico y comunicativo de cada persona porque el aprendizaje se construye a partir de la interacción, considerando las demandas y necesidades de cada alumno.

Garantizar el aprendizaje de instrumentos fundamentales como el diálogo, la reflexión, los contenidos curriculares, y habilidades escolares es parte esencial para la inclusión en la sociedad actual, es decir reconocer la diversidad garantizando el saber con equidad y empatía y así alcanzar el tan nombrado proceso de transformación para cada una de las personas.

Por Marisa Plano.

Lic. en Ciencias de la Educación