A 35 años de su partida

Josefina Manresa: el amor y la musa inspiradora del gran poeta español Miguel Hernández


Josefina Manresa nació en Quesada, Jaén el 2 de enero de 1916 y falleció en Alicante el 18 de febrero de 1987, fue la esposa y principal fuente de inspiración del poeta español Miguel Hernández.

Como persona, su vida puede ser considerada el resignado reflejo de una época en la que ser mujer al tiempo que viuda de un poeta «de izquierda» fallecido en la cárcel no resultaba fácil. Los estudiosos de la obra hernandiana coinciden en señalar que, sin su trabajo a lo largo de todo el régimen franquista, gran parte de los textos del poeta se hubiesen perdido para siempre.

Hija de un guardia civil de segunda clase destinado en el cuartel de Quesada, la familia regresa en 1927 a la provincia de Alicante, de la que son originarios, más concretamente a San Miguel de Salinas​

Aunque ya le han hablado de él e incluso ha visto ejemplares de su Perito en lunas (20 ene. 1933) en el escaparate de la tienda de Ramón Sijé, hasta el 15 de agosto de ese año (durante la feria de Orihuela) no conoce personalmente a Miguel Hernández, con quien, después de tres años y medio de noviazgo, contrae matrimonio civil el 9 de marzo de 1937 en el Juzgado de Orihuela, tras lo cual se establecen en Cox (Alicante).​ El 4 de marzo de 1942, se lleva a cabo la boda canónica en el «Reformatorio de Adultos» de Alicante, veinticuatro días antes de la muerte del poeta,7​ celebrada por el capellán de la institución Salvador Pérez Lledó.

Años más tarde, la propia Josefina dice de esta etapa: «Yo no soy nadie para conceder entrevistas. Soy simplemente una mujer sencilla y tímida de la que Miguel Hernández se enamoró. Yo era muy joven entonces».

Tras la muerte del poeta el 28 de marzo de 1942, Josefina dedica el resto de su existencia a la recopilación y protección de su legado literario, celosamente escondido «en un baúl que heredé de mi madre, donde se guardaba la ropa de cama…»

En 1950, deja la casa de Cox para comenzar una nueva vida con su hijo «Manolillo» en Elche, donde tiene algunos familiares.

Desde que Josefina y Miguel se conocen en Orihuela a mediados de 1933 hasta que este fallece en el «Reformatorio de Adultos» de Alicante en marzo de 1942, transcurren apenas nueve años. Si se tiene en cuenta además que desde su detención en Rosal de la Frontera (Huelva) en mayo de 1939 hasta su muerte su existencia se reduce a un constante ir y venir de prisión en prisión, cabe afirmar que la suya –salvo algún telegrama o alguna llamada telefónica– es una relación «por correspondencia». Un recorrido epistolar –desde la carta del «Sábado, 1 de diciembre de 1934. Novia mía: He llegado sin novedad…», hasta la nota escrita en un trozo de papel higiénico («No tengo otro a mano»), pocos días antes de su muerte– en el que algunos especialistas en la obra hernandiana han querido ver la no tan idílica coexistencia de dos mundos antitéticos a los que pertenecen la novia, la esposa y, finalmente, la madre de sus hijos, y la Josefina idealizada, que solo vive en la imaginación del poeta.

Se la conoce como la pastora de los besos de Miguel, la esposa de mi piel, gran trago de mi vida, la desgraciada que le respondió con acidez y recato al cortejo. No fue solo musa del poeta del pueblo. En 1980, ella escribió su versión de la historia, con mucha ayuda porque sus manos estaban más hechas a la aguja que a la pluma, y publicó Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández.

En 2002 se estrenó en RTVE la miniserie biográfica Viento del pueblo. Miguel Hernández, dirigida por José Ramón Larraz y protagonizada por Liberto Rabal, en el papel de Hernández, y Silvia Abascal, como Josefina Manresa.